La escala de gravedad.
El trabajo sobre el segundo caso se está especializando y cada profesional toma la voz cantante en su área. Ello no obstaculiza el que cualquier otro integrante del grupo exprese con toda libertad su opinión sobre cada apartado que se trata. Esto lleva a unas sesiones de estudio de caso que nos ayudan a comprender al sujeto desde distintas ópticas y no sólo desde nuestro punto de vista.
En estos debates ha salido, de forma recurrente, la dificultad de aplicar una escala de gravedad como la programada por la CIF. Esto afecta al calificador de la escala de funciones corporales, al primero de la escala de estructuras corporales, a los dos de la escala de actividades y participación y al único de la escala de factores ambientales. Veamos esta escala de gravedad o magnitud:
- Se aplica 0 cuando NO existe deficiencia, limitación u obstáculo (o favorecedor) alguno y se equipara a una desviación entre el 0 y el 4 por ciento.
- Se aplica 1 cuando es leve la deficiencia, limitación u obstáculo (o favorecedor) y se equipara a una desviación entre el 5 y el 24 por ciento.
- Se aplica 2 cuando es moderada la deficiencia, limitación u obstáculo (o favorecedor) y se equipara a una desviación entre el 25 y el 49 por ciento.
- Se aplica 3 cuando es grave la deficiencia, limitación u obstáculo (o favorecedor) y se equipara a una desviación entre el 50 y el 95 por ciento.
- Se aplica 4 cuando es completa la deficiencia, limitación u obstáculo (o favorecedor) y se equipara a una desviación entre el 96 y el 100 por ciento.
Se reservan el calificador 8 para cuando no podemos especificar la magnitud o gravedad y el 9 para cuando no es aplicable (a esto último no terminamos de encontrar su utilidad, pero respetamos ya que los autores de la CIF sí se la habrán encontrado).
Vista la escala, encontramos un par de problemas:
- El primero es las situaciones de difícil reflejo porcentual y que se encuentran en los puntos de cambio. ¿Cómo diferenciar entre una deficiencia en una función que se sitúa entre leve y moderada? Si no disponemos de una escala objetiva (por ejemplo, un test de inteligencia o un baremo para medir la fuerza en los brazos) no podemos saber si la magnitud es del 29% o del 23%. Es decir, ¿tenemos que colocar como calificador un 1 o un 2?. Hemos optado por reflejar la extensión más grande entre las dos en las que dudamos, ya que esto nos servirá para aplicar un programa más intensivo y pronto ver si los resultados son favorecedores y se verán claramente reflejados en un descenso en la magnitud.
- La magnitud "grave" es demasiado extensa (desde un 50 a un 95 por ciento son 45 puntos porcentuales de diferencia, rango mucho más amplio que el aplicado al resto de magnitudes). Hubiéramos preferido que existiera una magnitud de grave de entre 50 y 74 por ciento y otra de "muy grave" de entre 75 y 95 por ciento, que hubiéramos visto más razonable y ajustable al resto de las magnitudes. Pero esto no ha sido así y tenemos que respetar lo adoptado por la OMS. Ante esta situación no nos queda más remedio que recurrir a las observaciones textuales que podemos introducir en cada uno de los ítems que aplicamos a un sujeto. Así, siempre que pongamos un calificador de magnitud o gravedad de 3 debemos decir si esta gravedad es elevada o más cercana al 50% de desviación. En los momentos de revisión de casos, en los que, por ejemplo, partimos de una magnitud 3 elevada (una desviación del 85%) pero hemos observado un cambio favorable que ha reducido esta gravedad, pero no por debajo del 50% y nos obligue a seguir en la magnitud 3, explicaremos dicho cambio en las observaciones.
Nos sigue ocupando el tener que tomar decisiones sobre la forma de aplicación que no vienen resueltas en el manual de la CIF. Tratamos de hacerlo con el máximo consenso y tras todo el debate que sea necesario entre los miembros del grupo. Nuestra intención es ir reflejando todas estas decisiones, por lo menos mediante esta vía pública.

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