Tomando decisiones.
Y de decisiones va la cosa.
Aunque ya habíamos hablado en el grupo de este tema desde el comienzo, no había aparecido reflejado en esta bitácora y es momento de hacerlo. La estructura en distintas escalas de la CIF es buena para afrontar las distintas facetas que subyacen tras lo que habitualmente conocemos como discapacidad. El cambio de una estructura lineal donde ciertas situaciones pueden motivar otras (una deficiencia podría producir una discapacidad y ésta una minusvalía) que nos proponía la CIDDM, ha sido superada en la CIF por un enfoque multidimensional donde cada factor puede influenciar al resto (así, una limitación en la actividad puede tener como consecuencia una deficiencia en las funciones corporales y a su vez estar influenciada por barreras ambientales). La inclusión de los factores contextuales (ambientales y personales, aunque estos últimos no se hayan desarrollado) nos parece un gran logro de esta nueva clasificación de la OMS. Estos y otros puntos nos han parecido un gran avance.
Pero también hemos encontrado problemas, que para la aplicación de la CIF teníamos que resolver.
Hoy tratamos de dar nuestra visión sobre el procedimiento de aplicación de los calificadores para la escala de "actividades y participación". En el manual de la CIF (que familiarmente conocemos como "el libro rojo" por el color de sus tapas) se proponen hasta cinco calificadores distintos (el tercero y cuarto se presentan como "opcionales" y el último de ellos es calificado de adicional). Los cuatro primeros hablan de "desempeño/realización" y "capacidad" en contextos reales y en contextos "normalizados". Para describirlos sucintamente serían (tal como se expresan en el anexo 2 del manual de la CIF):
- Primer calificador: Desempeño/realización.
- Segundo calificador: Capacidad sin ayuda.
- Tercer calificador: Capacidad con ayuda.
- Cuarto calificador: Desempeño sin ayuda.
- Quinta calificador (adicional): Implicación o satisfacción subjetiva.
Este desglose tan pormenorizado, que puede parecer en un principio muy rico, se nos ha mostrado en la aplicación como excesivamente complejo. La decisión final ha sido optar por aplicar los dos primeros calificadores solamente, lo mismos que son considerados como "obligatorios". Así, se aplicaran en la experiencia que lleva a cabo Polibea, para la escala de "actividades y participación", los dos primeros calificadores en los que se entiende que:
- El primer calificador corresponde al desempeño/realización de la persona, entendiendo como tal lo que hace en su contexto/entorno real (en su experiencia vital del día a día) con aquellos factores, tanto facilitadores o barreras, que están a su alcance o se aplican a su persona. Por ejemplo, una persona que tiene epilepsia puede o no tomar medicación que le tenga controlados los ataques que ésta le pueda producir y sus posibles consecuencias en su actividad y participación.
- El segundo calificador corresponde a la capacidad sin ayuda, entendiendo como tal la aptitud de la persona para llevar a cabo, por sí mismo y sin ayuda externa, la acción o tarea que estamos valorando. Es decir, ¿podría una persona con tetraplejia moverse por la ciudad sin su silla de ruedas eléctrica? ¿podría una persona con limitaciones intelectuales desempeñar un trabajo manual remunerado si salvara la postura de unos padres sobre-protectores?
Con estos dos calificadores, consideramos suficientemente expresada la situación de un individuo en sus actividades y en la capacidad de involucrarse en sus situaciones vitales. Recogen "lo que hace" y "lo que podría hacer".
Sabemos que esto no es garantía de que no vayamos a encontrar obstáculos puntuales a la hora de interpretar lo que entendemos para cada situación, pero avanzamos y afianzamos la forma de aplicación de la CIF, en tanto no descubramos algo que nos satisfaga más.

<< Home