El vínculo emocional.
El tiempo que llevamos aplicando la CIF en Polibea nos ha hecho reflexionar sobre muchas cosas. Las sesiones semanales, con su conexión en vídeo-conferencia entre Madrid y Murcia, nos han servido como auténticas sesiones de análisis de casos. Aunque siempre tenemos fijada la atención en un sujeto en concreto, nos faltan las referencia a otros usuarios del centro con las que dilucidamos ciertos aspectos que podemos no tener igual de claros todos los integrantes del grupo.
Una cosa que hemos podido apreciar con claridad es la importancia del "vínculo emocional" que los profesionales establecemos con los sujetos que tratamos. Somos seres humanos y, como tales, sujetos a gustos y disgustos. Por distintas causas establecemos una serie de vínculos que nos unen o separan de las personas que tratamos a diario. Esta circunstancia viene determinada por muchas variables: momento en que conocemos al sujeto, intensidad de la relación, circunstancia en la que nos relacionamos con él, etc.
Es difícil que dos profesionales tengan un vínculo idéntico como el mismo sujeto. De hecho, llegamos a hablar de "nuestros enchufados o favoritos" o los demás nos los adjudican. Esta situación no es buena ni mala en sí misma. Pero sí es necesario que seamos plenamente conscientes de ella.
En momentos, como el de la aplicación de una herramienta como la CIF con la que pretendemos compartir la información sobre un sujeto determinado, tenemos que tratar de desvestirnos de esos vínculos y, sin olvidarlos, tratar de objetivar al máximo en aras de conseguir el menor impacto posible de nuestras propias emociones sobre la información que queremos transmitir.
No es tarea fácil y somos conscientes de ello. Pero si hacemos la reflexión en voz alta es para conseguir que entre todos reduzcamos los efectos indeseados de nuestros vínculos emocionales, que tan necesarios son, sin embargo, para llevar a cabo un buen trabajo de tratamiento.
Una cosa que hemos podido apreciar con claridad es la importancia del "vínculo emocional" que los profesionales establecemos con los sujetos que tratamos. Somos seres humanos y, como tales, sujetos a gustos y disgustos. Por distintas causas establecemos una serie de vínculos que nos unen o separan de las personas que tratamos a diario. Esta circunstancia viene determinada por muchas variables: momento en que conocemos al sujeto, intensidad de la relación, circunstancia en la que nos relacionamos con él, etc.
Es difícil que dos profesionales tengan un vínculo idéntico como el mismo sujeto. De hecho, llegamos a hablar de "nuestros enchufados o favoritos" o los demás nos los adjudican. Esta situación no es buena ni mala en sí misma. Pero sí es necesario que seamos plenamente conscientes de ella.
En momentos, como el de la aplicación de una herramienta como la CIF con la que pretendemos compartir la información sobre un sujeto determinado, tenemos que tratar de desvestirnos de esos vínculos y, sin olvidarlos, tratar de objetivar al máximo en aras de conseguir el menor impacto posible de nuestras propias emociones sobre la información que queremos transmitir.
No es tarea fácil y somos conscientes de ello. Pero si hacemos la reflexión en voz alta es para conseguir que entre todos reduzcamos los efectos indeseados de nuestros vínculos emocionales, que tan necesarios son, sin embargo, para llevar a cabo un buen trabajo de tratamiento.

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