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Fecha:
11 de noviembre de 2003
Lugar: Madrid
Fotos
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ACCESO A LA ACTIVIDAD ARTÍSTICA DE
LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Espectáculo escénico por:
PSICOBALLET MAITE LEÓN
COMPAÑÍA DANZA MOBILE
ACTIVIDAD DEL REAL PATRONATO SOBRE DISCAPACIDAD
(BREVE CRÓNICA SUBJETIVA)
El día 11 de noviembre de 2003 tuvo lugar
en Madrid un espectáculo escénico organizado por
el Real Patronato sobre Discapacidad con el objetivo de promover
el acceso a la actividad artística de las personas con
discapacidad y en el que participaron el Psicoballet Maite León
y la Compañía Danza Mobile. Contó con la
colaboración de la Real Escuela Superior de Arte Dramático
en cuya sala de teatro se desarrolló el espectáculo.
DANZA MOBILE
Actuó en primer lugar la Compañía Danza Mobile,
integrada por bailarines con discapacidad intelectual, que presentó
su trabajo "IMAGE" compuesto de seis cuadros armónicamente
enlazados que, anudando consecutivamente diferentes estímulos,
sugerencias, sonidos, gestos o emociones permitía componer
un mapa por donde orientarnos en los múltiples recorridos
del amor.
El amor como pasión, separación, espera, búsqueda.
El amor como atadura, violentamente detenido, o sujeto a otros
por firmes cuerdas difíciles de soltar. Otras veces manifestado
como indolencia, como aguardando en una silla un ajeno despertar;
cuando no, teñido de llanto de impotencia, de sufrimiento,
de despedida, "como un sueño imposible que busca la
noche", olvidado del mundo. Un lugar donde la boca queda
callada y los oídos son ajenos, donde un brindis activa
con lentitud un abandono que desemboca en un abrazo que no termina
nunca.
Los brazos despiertan, las manos brillan en un baile optimista
y vital, la sensualidad viene a rescatarnos de la soledad y el
miedo, hay pasión en la rítmica y sonora caricia
en el pecho y las piernas, hay locura en la cabeza que gira alocadamente
alejando los pensamientos, hay celebración y arrullo en
la leve lluvia de pétalos rojos y blancos. Vuelve el amor,
y la belleza recorre de nuevo el escenario, venciendo, acariciando
la niebla, pellizcando el humo, ya dominado y convertido en aliado.
Todo tipo de amores, los de todos. Los actuales
y los nostálgicamente evocados, los de la desesperanza
y aquéllos que promueven la dulce espera, los que alientan
el encuentro o proponen lejanías, "todo son historias
de amor", bellamente recreadas en una danza sin descanso,
sin ese útil aliado que es el telón que permite,
entre cuadro y cuadro, recuperar el aliento. Sólo el soporte
de la luz (azul, morada, violeta, roja,
); el arrope de los
trajes sobrios y sencillos, que sólo aceptan leves toques,
sutiles añadidos que descifran la historia (velos o una
larga cola roja); y sin auxiliares objetos (tan solo una silla
donde acomodar las emociones o unos cubos para recoger las flores
deshojadas).
Esencial, sin embargo, la complicidad de la música: el
rasgueo de la guitarra, la música flamenca como sugerencia
y certeza, las voces armónicas como un coro que despabila
e incita, la música intensa que refuerza la atadura, o
la suave melodía que acoge el liberador bautismo con polvo
de oro; el saxo describiendo la acción, la dulce melodía
que posibilita el baile, o los boleros de la separación
y el desgarro, de la anticipación a la envolvente sombra
del adiós.
Una bella composición de baile y de armónica insinuación
artística, realizada con delicado rigor, que confirma la
madurez alcanzada por la Compañía Danza Mobile
PSICOBALLET MAITE LEÓN
A continuación actuó el Psicoballet
Maite León, con su espectáculo PSICO BALLET PARA
TI
, una vez más mostró la esencia de su proyecto:
crear belleza y mostrarla en un espectáculo de absoluto
respeto al público, desde la profesionalidad disciplinada
de actores y bailarines.
Presentó ocho montajes diferentes, de los cuales uno, titulado
"La Crianza", se estrenaba en esta ocasión.
NUESTROS YOS
Música: Paul McCartney (Oratorio)
Primero de dos en dos, naranja y negro, se acercan y se alejan,
se golpean y se abrazan, la música atrae y aleja, impulsa
y derriba; unos sobre otros, amontonadamente recostados, las manos
y los pies en danza como acariciando el cielo lejanamente.
Les siguen otros que cruzan diagonalmente, las manos en los ojos,
mirando bien a lo lejos, para vislumbrar ese resquicio de luz,
leve e infinita, que trasciende las soledades que derrumban.
Por último, todos en el escenario, buscándose hacia
dentro, en un gesto tras otro: las manos a la frente, las manos
en el pecho, para descubrir, en sutil convivencia, (cuando se
buscan, cuando se palpan, cuando se encuentran), la luz y las
sombras, el glamour y la miseria.
HUECOS DE TERNURA
Música: Peaceful
Primero, la soledad: ella. Inundada de luz, danza hasta quedar
interiormente recogida. Luego, tal vez, la búsqueda: él,
que se ofrece al límite de la desesperanza. Ella se acerca
levemente ofrecida, él la acaricia y la sigue, cautivados
ambos en el encuentro que recrean con gestos y figuras. Él
arrodillado, activamente sumiso, aspira a sujetar desde su cintura
toda la inclinada forma que precisa el vuelo. Unos instantes conectados
en su trascendida unión, para dar paso al inesperado viento.
Ella se va, él la alcanza para detener el abrazo que supone
el desencuentro. Él se va, se miran. Él se va, y
ella queda tumbada, recibiendo la inesperada luz que supone la
soledad, finalmente.
TOMAR AIRE
Música: Sam Cooke
Llega del mar una música luminosa, baila el sol de azul
y de verde, comprendemos lo que sucede simplemente con el refrescante
lenguaje de cabezas y manos, de brazos que vibran, comunicativos
y delicados. Cuerpos armoniosos que nos hacen sucumbir al mágico
concierto de susurros de sirena.
ENTROPÍA
Música: Penguin Café Orchestra
El desorden arrastra con su ley universal de ordenado caos. La
música invade impulsando y los actores caen rodando por
el suelo, hasta que, inesperados, entran los delicados infantes,
firmemente comprometidos con su papel de bailarines y actores.
Golpean el suelo, huyen, son atrapados, se suben hasta el cuello.
Van, vienen, cambian.
La inevitable emoción de esta perfecta intervención
infantil, alcanza su momento cumbre de belleza en la manera de
aparecer y salir del escenario siempre brillantemente creada.
DEUXIÉME MOUVEMENT DANS L'AIR
Música: Vangelis y Michael Kamen
Enmedio de un suave morado, teñidos de rojo y amarillo,
impulsados por las nostálgicas notas de trompeta, hacen
corro, se gustan, comparten, disfrutan. Suena una masculina voz,
acaso por eso se marchan.
Dos bailarines se cogen de las manos, brazos firmemente estirados,
su segura firmeza atrae a otros, suenan conversaciones femeninas,
bailan los cuatro con las manos enlazadas.
Aparecen todos. Uno permanecen, otros se van, reflejo de una realidad
donde conviven el gusto y el bienestar con los disgustos, con
la lejanía. El positivo o el negativo azar. La realidad
directamente reflejada.
REPOSAR EL RECUERDO
NO ES OLVIDAR
Música: K. Penderecki
La luz apenas se abre paso en el fondo gris, música de
temores y de anhelos, a la espera de un perturbador suceso. De
algo inquietante y definitivo. Todos temerosos se miran y se ausentan,
se tocan, se sacuden el dolor y el miedo a una soledad que les
obliga a permanecer separadamente juntos mientras la música
bombardea la "lógica" del desequilibrio de nuestras
vidas.
LA CRIANZA
Música: Pizzicato Five
Esta pieza, que se estrenaba en este espectáculo, constituyó
toda una fiesta infantil. Mediante un baile ingenuo y desprendido,
con la única regla de la ausencia de reglas (si eso fuera
posible en una coreografía tan sencilla como compleja),
nos abandonamos a esa aspiración del deleite, del divertimento
como meta; de nuevo unos niños pequeños nos aleccionan
sobre la alegría como búsqueda esencial.
LUNA DE ADVIENTO
Música: Activos
La armonía de un lugar preparado para poder reflejar sin
distorsión los brillos de las dudas, de lo ya acontecido
y de la búsqueda. La voz y el desgarro flamenco ofrecen
el paisaje para abordar el propio recorrido, para la pisada y
la conciencia de uno mismo, para la quietud de un agua en que
serenar el lugar donde repose la luna.
SALUDOS FINALES
En la cuidada y emotiva puesta en escena de los saludos finales,
se produce la comunión final entre actores y público.
Con la mediación de la arrebatadora presencia de la propia
Maite en el escenario culmina, en torno a su imprescindible figura,
todo el esfuerzo de "arte para el movimiento y creatividad
para la mente" que reúne a un experimentado grupo
profesional que completa las funciones de iluminación,
montaje musical, escenografía, vestuario, maquillaje, coreografía
y dirección que permite a los jóvenes y jovencísimos
actores colarse entre la cabeza y el corazón y, en ese
mágico espacio entre la razón y la emoción,
lograr aquello a lo que cualquier obra de arte aspira: cautivar
a los espectadores y hacerlos soñar.
Crónica: José Félix
Sanz Juez
Fotografías: José Sanz Mora
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