
I Congreso Nacional sobre Universidad y Discapacidad
y XI Seminario del Real Patronato sobre Discapacidad
Madrid, 26 y 27 de octubre de 2006
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CRÓNICA
La Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha sido la
encargada de organizar la XI Reunión sobre Universidad y Discapacidad,
actividad del Real Patronato que desde el año pasado cambió
su nomenclatura para pasar a denominarse Congreso Nacional sobre Universidad
y Discapacidad. La Reunión, que se celebró durante los
días 26 y 27 de octubre de 2006, acogió tanto a profesionales
del mundo académico, como a estudiantes, representantes de las
distintas administraciones o miembros de las asociaciones de personas
con discapacidad.
INAUGURACIÓN
Al acto de inauguración asistieron el rector de
la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa; la secretaria
de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, Amparo Valcarce;
y el presidente del Comité Español de Representantes de
las Personas con Discapacidad, Mario García.
Mario García manifestó en su discurso que
el déficit educativo de las personas con discapacidad es uno
de los principales factores que impiden a estas personas participar
en igualdad de condiciones en la sociedad. Señaló que
este déficit se debe, en gran medida, a las dificultades de acceso
al sistema educativo y, especialmente, a los estudios superiores. Mencionó
que las estadísticas ponen de manifiesto la gran diferencia entre
el acceso a la Universidad de las personas con discapacidad y las personas
sin ella. E indicó que esto tiene como consecuencia el que las
personas con discapacidad accedan también en menor medida a puestos
de trabajo de alta responsabilidad e influencia. Aunque, bien es cierto,
apuntó, que reuniones como esta son un paso importante para lograr
acercar dos realidades hasta hace relativamente poco tan distantes como
son la universidad y las personas con discapacidad.
Amparo Valcarce recordó los inicios de estas reuniones
sobre Universidad y Discapacidad que el Real Patronato organiza desde
el año 1996 y mencionó que el compromiso adquirido para
que todas las personas con discapacidad tengan acceso a los estudios
universitarios en condiciones de igualdad con el conjunto de la población
ha quedado reflejado en las líneas estratégicas de actuación
de dicha entidad. Señaló también que fruto de ese
interés del Real Patronato se está trabajando en la elaboración
del Libro Blanco sobre Universidad y Discapacidad, que será publicado
en breve. Y mencionó todos los acuerdos que el Real Patronato
sobre Discapacidad tiene suscritos con universidades para la realización
de diversos proyectos. Así, destacó el convenio firmado
con la Universidad de Salamanca y la Fundación Grupo Norte para
la puesta en marcha del Plan ADU (Asesoramiento en Discapacidad y Universidad);
el suscrito con la Universidad Carlos III para la gestión del
Centro Español del Subtitulado y la Audiodescripción;
o con la Universidad de Extremadura y la Fundación Tutelar de
Extremadura para la creación del Observatorio Estatal de la Discapacidad,
entre otros.
Destacó también la inversión realizada por el Gobierno
para la eliminación de barreras arquitectónicas y virtuales
en 20 universidades españolas, que ascendió en el curso
2005-2006 a más de seis millones de euros.
Asimismo, recordó que está en tramitación el Proyecto
de Ley Orgánica de Universidades (LOU), que recoge los derechos
de los estudiantes, y entre los que destacan el derecho a recibir un
trato no sexista; a la no discriminación por razones de sexo,
raza, religión o discapacidad; y a que se reconozca su participación
en la vida universitaria.
Por otro lado, hizo mención a la futura Ley de Lengua de Signos
y medios de apoyo a la comunicación oral, que facilitará
apoyo a los estudiantes sordos y con discapacidad auditiva en el desarrollo
de las actividades académicas. Y, finalmente, destacó
la figura del asistente personal que contempla la Ley de Promoción
de la autonomía personal y atención a las personas en
situación de dependencia, para facilitar a las personas que no
se pueden valer por sí mismas el acceso a la educación.
Carlos Berzosa hizo mención de los retos que ha
tenido que superar la Universidad Complutense para poder albergar esta
Reunión y señaló que el esfuerzo ha merecido la
pena. Indicó que la Universidad Complutense se siente orgullosa
de acoger un Congreso que tiene como fin favorecer la igualdad de oportunidades
de las personas con discapacidad.
Agradeció el esfuerzo de las personas que trabajan en la Oficina
de Atención a los Estudiantes con Discapacidad y de la organización
voluntaria Solidarios para el Desarrollo, que cumplía con la
labor de la Oficina cuando la Universidad aun no tenía política
institucional sobre la discapacidad.
Mencionó que poco a poco se van produciendo cambios muy positivos
en este aspecto y que se están logrando mejoras en diversos aspectos,
como en la accesibilidad, en las adaptaciones curriculares, en cuanto
a las ayudas técnicas, etc. Pero indicó que hay que seguir
trabajando y que el reto de la integración de las personas con
discapacidad es uno de los grandes desafíos a los que van a tener
que hacer frente las universidades en los años venideros.
1ª SESIÓN PLENARIA
Stefan Trömel, director gerente de la Federación
Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo, moderó
la mesa redonda de Normativas sobre Universidad y Discapacidad y líneas
de trabajo impulsadas por el Libro Blanco.
Felipe Pétriz Calvo, rector de la Universidad de
Zaragoza y presidente de la Red Universitaria de Asuntos Estudiantiles,
comenzó su discurso hablando de la normativa en desarrollo sobre
universidad y discapacidad. Así, hizo referencia al proyecto
de modificación de la LOU y al decreto sobre acceso de los estudiantes
con discapacidad, del que señaló que la cuota del 3 por
cien que marca es insuficiente y que desde la sectorial que él
preside se está reclamando al menos un 5 por cien.
Seguidamente se refirió al Espacio Europeo de Educación
Superior (EEES) señalando que se está trabajando en un
documento que regule la organización de las enseñanzas
universitarias en España, e indicó que bajo su punto de
vista, además de regular la estructura y duración de las
titulaciones, se debería postular la mejora de la metodología
docente, de modo que fuera más adecuada y particularizada, diferenciando
la atención a las distintas situaciones de los alumnos.
Más adelante habló del problema económico que tienen
las universidades para hacer frente a la atención de las personas
con discapacidad en sus espacios e instalaciones. Indicó que
la discapacidad aparece a menudo en los discursos, pero luego no aparece
reflejada en las dotaciones presupuestarias de las universidades. Y
apuntó como una posible solución el acudir con planes
de actuación concretos a las administraciones públicas
para lograr parte de la financiación.
Y, para acabar, mencionó una serie de asuntos en los que se ha
avanzado pero que siguen siendo ampliamente mejorables, como son el
de la movilidad internacional, el de la accesibilidad, el de la inserción
al empleo de los estudiantes, el de las nuevas tecnologías o
el de hacer un registro más exacto del número de personas
que hay en las universidades españolas y sus características
particulares.
Luis Cayo Pérez Bueno, secretario general del Comité
Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI),
habló en nombre de las entidades promotoras de la creación
del Libro Blanco de Universidad y Discapacidad para anticipar cuáles
pueden ser las recomendaciones que en él se expongan. Explicó
que el Libro Blanco tiene su origen en 2005 con el convenio entre el
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a través del Real Patronato
sobre Discapacidad, el Ministerio de Educación y Ciencia a través
de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación,
y el CERMI. Indicó que surge de la necesidad creada por la falta
de datos sobre el tema y que su objetivo es el de ofrecer una panorámica
de la situación real de las personas con discapacidad en la universidad
y ofrecer recomendaciones de actuación en este campo.
Mencionó que el Libro Blanco hará referencia a la necesidad
de garantizar la igualdad de oportunidades y la no discriminación;
que establecerá la obligación de ejecutar medidas de acción
positiva; que tratará de que mejoren los servicios de orientación
psicopedagógica y vocacional; que pedirá que se eleve
la cuota de reserva al 5 por ciento; que exigirá que las universidades
cuenten con un programa permanente y estructural de atención
a estudiantes con discapacidad, y que se aplique la exención
de tasas; que cuidará de que se cumplan los derechos de los estudiantes
con discapacidad en las pruebas de acceso; que instará a que
se realicen, siempre que sean necesarias adaptaciones curriculares,
y que se avance en materia de accesibilidad universal de los entornos
universitarios; que se cumpla la reserva de empleo en el ámbito
universitario; que se fomente el asociacionismo y el voluntariado universitario;
y que cada universidad establezca indicadores de calidad que se puedan
acreditar con parámetros objetivos y mesurables.
Araceli Sanchís, vocal asesora del director general
de Universidades, centró su exposición en los aspectos
más recientes de las reformas del sistema universitario español
que se están acometiendo en la actualidad. Hizo hincapié
en las oportunidades que se abren para mejorar los derechos y la estancia
de las personas con discapacidad en la universidad. Y habló,
a ese respecto, del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)
que, como indicó, tiene su origen en la Declaración de
Bolonia de 1999, y que comenzó con 29 países entre los
que se encontraba España.
Mencionó que uno de los objetivos que pretende este EEES es que
los países adopten un sistema flexible, comparable, compatible
de titulaciones que facilite la movilidad de los estudiantes y titulados
y que promueva nuevas oportunidades de empleo. Y señaló
que en España esta construcción del EEES comenzó
en 2003 con las normas que regulaban los créditos europeos y
el sistema de calificaciones.
Explicó que dentro de los nuevos diseños se sitúa
la preocupación por el aprendizaje a lo largo de toda la vida
y por tener en cuenta las necesidades específicas de los estudiantes
de secundaria que acceden a la universidad. E indicó que la reforma
del sistema universitario español abarca muchos aspectos, no
sólo la estructura y organización de las enseñanzas,
sino también las metodologías de enseñanza aprendizaje,
de forma que respondan a las demandas de la sociedad actual.
Puntualizó también que todo este marco organizativo formado
por el anteproyecto de reforma de la LOU, y la nueva organización
de las enseñanzas universitarias en el EEES inciden en la flexibilidad
curricular, de gran importancia para todos y especialmente para las
personas con discapacidad.
En definitiva, señaló, todos estos avances y la mayor
autonomía de las universidades para organizar y establecer sus
enseñanzas que se potencia en esta reforma, proporcionan una
oportunidad excelente para plantear una oferta normativa que se considere
apropiada con relación a la discapacidad, y además permitirá
a las universidades impulsar sus políticas estratégicas
y la cooperación con otras instituciones, facilitando la movilidad
de profesores e investigadores y el desarrollo de proyectos conjuntos,
lo que incrementará la calidad del sistema universitario en su
conjunto, y el atractivo de la educación superior española.
2ª SESIÓN PLENARIA
Javier Font García, presidente de CERMI Comunidad
de Madrid y presidente de FAMMA-COCEMFE Madrid, moderó la mesa
sobre el movimiento asociativo de personas con discapacidad en la universidad:
enfoques y medidas para potenciar un mayor protagonismo en el marco
del Espacio Europeo de Educación Superior.
Serafín Soliño, de la Asociación
de Familiares y Amigos de Discapacitados del 11-M, habló sobre
su organización, que lleva dos años funcionando, y explicó
sus objetivos y acciones en todo lo relacionado con la universidad.
Emilio Ferreiro Lago, director del Centro de Recursos
para la Comunidad Sorda "Juan Luis Marroquín, expuso la
situación de los alumnos con discapacidad auditiva en la universidad
española. Mencionó cifras provenientes del Instituto Nacional
de Estadística y contrastadas con otras del Ministerio de Educación
y Cultura en las que se apuntaba que sólo del 1 al 3 por cien
de personas con deficiencias auditivas acude a la universidad, frente
al 21 por ciento del resto de la población.
Explicó que la realidad de las personas sordas o con pérdida
de audición es muy heterogénea y que, por tanto, las soluciones
que habrá que ofrecerles tendrán que ser individualizadas
y personalizadas.
Mencionó que la lengua de signos está más viva
que nunca, gracias en parte a la Ley de la Lengua de Signos y de Medios
de Apoyo a la Comunicación Oral, y señaló que su
uso en la universidad es fundamental para la integración de los
alumnos con problemas de audición.
Como propuestas de futuro, indicó que habría que incluir
la accesibilidad universal como indicador de calidad y prestigio en
las universidades; que habría que diseñar políticas
eficaces coordinadas entre la universidad y las Administraciones Educativas,
consultando también a las organizaciones más representativas
de la discapacidad; que habría que dar voz a las personas con
discapacidad dentro de la universidad para ayudar a promover un cambio
de mentalidad; y que hay que aprovechar la oportunidad que representa
periodo de adaptación al Espacio Europeo de Educación
Superior para que la universidad se haga cargo de las necesidades de
las personas con discapacidad.
Miguel Ángel García Oca, presidente de la
Plataforma Representativa Estatal de Discapacitados Físicos (PREDIF)
y miembro del CERMI, inició su exposición señalando
la importancia que el ámbito de la educación tiene en
la vida cotidiana de cualquier persona, tanto por los aspectos educativos
y culturales que ofrece como por ser parte fundamental para el proceso
de socialización del individuo. Además, para las personas
con discapacidad, como para cualquier persona, la universidad es un
eje fundamental en el proceso de integración sociolaboral. En
este sentido, mencionó, si valoramos el nivel educativo de las
personas con discapacidad, hayamos una de las principales causas de
la situación de inactividad, pues tan sólo un 16 por cien
de este colectivo tiene estudios iguales o superiores a los secundarios.
Por tanto, señaló, es indispensable acabar con los problemas
y los obstáculos que dificultan la participación en el
ámbito universitario de las personas con discapacidad, si queremos
que estas se integren plenamente y en igualdad de oportunidades en la
sociedad. Indicó que en la universidad existen tres tipos de
barreras: las físicas, las sociales y las de comunicación.
Las barreras físicas y las de comunicación, apuntó,
se podrían erradicar simplemente haciendo cumplir el marco legislativo
vigente. Las barreras sociales son más difíciles de erradicar,
y el camino para lograrlo es dar a conocer al colectivo.
Por último, mencionó actividades que PREDIF realiza en
el ámbito específico de la Universidad, como son el asesoramiento
en materias de accesibilidad integral; sensibilización y formación
de los profesionales universitarios; interlocución entre la universidad,
la administración pública y el sector privado; participación
en foros; y difusión de información sobre los recursos
y accesibilidad de dicha institución.
Carmen Jáudenes, directora técnica de la
Federación Ibérica de Asociaciones de Padres y Amigos
de los Sordos (FIAPAS), comenzó manifestando la importancia que
está teniendo el desarrollo de oficinas de atención a
los alumnos con discapacidad, que están facilitando la inclusión
de las personas sordas gracias a su tarea de centralizar los recursos
y facilitar el acceso a ellos. Explicó también que estos
recursos deben ajustarse al perfil de cada persona y de la discapacidad
que tenga, y señaló que el hecho de que un alumno haya
llegado hasta el nivel de estudios superiores no quiere decir que ya
no necesite unos recursos que en etapas anteriores sí tenía.
Asimismo, recalcó la necesidad de formar y especializar a los
profesionales de la educación.
Explicó que para las personas sordas la principal dificultad
es el acceso al aprendizaje autónomo, provocado por los problemas
a la hora de iniciarse en la lectoescritura y en la falta de estimulación
temprana para el acceso al conocimiento. En este sentido son muy importantes
los logros realizados en diagnóstico precoz, en el diseño
de nuevas prótesis más avanzadas o en la mejora de la
información y orientación a las familias. Todo esto, señaló,
junto con un marco normativo más avanzado, ha hecho que la situación
de las personas sordas mejore notablemente. Destacó de entre
las nuevas leyes las de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación
y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad; la Ley Orgánica
de Educación y la Ley Orgánica de Universidad; y el Proyecto
de Ley de Lengua de Signos y Medios de Apoyo a la Comunicación
Oral.
Como elementos que todavía hay que mejorar, mencionó la
capacitación del profesorado, una especialización que
permita una adecuada respuesta educativa, y unos recursos tan diversos
como las necesidades.
Juan José Lacasta, director técnico de la
Confederación Española de Organizaciones a favor de las
Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS), habló en primer
lugar de la organización a la que el representa, y señaló
que el Movimiento Asociativo FEAPS existe para mejorar la calidad de
vida de las personas con discapacidad intelectual y la de sus familias.
Indicó que su intención es implicar a todos los agentes
sociales, políticos y económicos en dicha tarea. Y explicó
que la universidad tiene, desde su punto de vista, un papel esencial.
Mencionó que FEAPS tiene establecidas alianzas estables o puntuales
con la Universidad, pero consideró insuficiente su número.
Por ello, propuso, habría que cambiar el paradigma de la colaboración.
Indicó que la mirada de la universidad respecto a la discapacidad
se focaliza casi exclusivamente en aquellas personas con discapacidad
que pueden llegar a ser alumnos universitarios o profesores, por lo
que todos o casi todos los esfuerzos, estrategias y recursos se destinan
a la integración de estos colectivos en los campus. Pero, explicó,
la universidad también debería desempeñar algún
papel para aquéllas personas con discapacidad que, por sus limitaciones
intelectuales, nunca van a formar parte ni del colectivo de los estudiantes
ni de los profesores.
Por último, habló de la cooperación entre la universidad
y las entidades de discapacidad, señalando aquello que pueden
aportarse mutuamente. Y explicó que el objetivo de esta cooperación
pasa por la necesidad de que la universidad adopte el enfoque de que
hay que trabajar también fuera de ella, y de que los movimientos
asociativos de la discapacidad intelectual hagan un esfuerzo por aproximarse
más a la universidad y considerarla una institución útil
y cercana.
Alberto Madrid Rojas, presidente de la Asociación
de Estudiantes con Discapacidad de la UCM, señaló que
dicha asociación se creó en 2004 cuando un grupo de estudiantes
comprendió las necesidades que tienen y las múltiples
dificultades con que se encuentran al llegar a la universidad las personas
que presentan alguna discapacidad. Explicó que las principales
dificultades con las que se encuentran estos alumnos son los deficientes
accesos a centros, escuelas y bibliotecas; la falta de material preparado
y la falta de concienciación.
Mencionó la importancia del asociacionismo y llamó a la
participación activa de las personas con discapacidad dentro
de la universidad y dentro de su asociación. Apostó por
una universidad de calidad que se preocupe por todos sus estudiantes,
y apoyó la necesidad de flexibilizar el currículo. Expuso,
asimismo, la necesidad de extender las ayudas a los estudiantes con
discapacidad a los niveles de especialización como Master, Magíster
o Doctorado.
También ofreció los resultados de una encuesta realizada
por su asociación en la que se exponían las demandas de
los alumnos con discapacidad de la UCM. Y terminó agradeciendo
la labor del personal voluntario y de apoyo que permite que personas
con alguna limitación puedan cumplir con su derecho de acceder
a la educación superior.
Ismael Martínez Liébana, profesor de la
Universidad Complutense y asesor de la ONCE, abordó el enfoque
de la Organización Nacional de Ciegos Españoles en relación
con los estudiantes universitarios con discapacidad visual en el nuevo
marco del Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES). Así,
tras analizar las peculiaridades que entraña la discapacidad
visual en sí y las características más relevantes
de la accesibilidad de estos estudiantes en el seno de la universidad,
pasó a exponer tanto la actuación de la ONCE en relación
con su apoyo a la integración de las personas privadas de vista
en el ámbito universitario, como las perspectivas de futuro de
este apoyo en el nuevo marco del EEES.
Explicó que son principalmente tres los tipos de apoyo directo
que la ONCE proporciona a los alumnos con discapacidad visual: apoyo
psicopedagógico (de orientación y asesoramiento), apoyo
material y de recursos técnicos, y apoyo económico. Por
otra parte, indicó que la ONCE desde hace ya más de diez
años viene suscribiendo con un gran número de universidades
públicas y privadas Convenios de Cooperación Educativa
e Institucional, en los que se contemplan aspectos tales como la accesibilidad
al medio físico y a la información escrita mediante la
adaptación tiflotécnica, la colaboración mutua
en posibles cursos de formación de interés común,
etc.
Finalmente, esbozó algunos de los fines y objetivos esenciales
que la ONCE habrá de perseguir en relación con los estudiantes
universitarios privados de vista y el nuevo espacio europeo de enseñanza
superior. Señaló, entre otros, lograr la accesibilidad
universal a los diferentes fondos bibliográficos relacionados
directa o indirectamente con la especialidad cursada por el alumno;
profundizar en la formación y sensibilización del profesorado
universitario para que de forma permanente adecue y adapte su metodología
de enseñanza a las peculiaridades perceptivas del alumno discapacitado
visual; potenciar el voluntariado social como elemento decisivo en el
proceso de integración del alumno privado de vista en el seno
de la universidad; o hacer cada vez más presente la discapacidad
visual en los currículos de las diferentes especialidades universitarias.
Mª Ángeles Aguado, vicepresidenta de la Federación
Española de Síndrome de Down, comenzó ofreciendo
datos sobre las personas con síndrome de Down en España.
Indicó que en nuestro país hay 32.000 personas con síndrome
de Down, que su esperanza de vida es de alrededor de 55 años
y que actualmente nace con este síndrome uno de cada mil niños.
Señaló que el 90 por ciento de los niños con síndrome
de Down estudia educación primaria en la escuela ordinaria, pero
que las cifras bajan mucho en educación secundaria y formación
superior.
En cuanto al empleo, mencionó que hay unas 600 personas trabajando
en empresas ordinarias. Y dijo que la Federación Española
apuesta por el empleo con apoyo, utilizando la figura del mediador hasta
que la persona está totalmente integrada en su puesto de trabajo.
Explicó que la Federación agrupa a 80 asociaciones de
toda España y que trabaja programas de todo tipo, en los que
prima la flexibilidad, para que las propias personas con síndrome
de Down y sus familias sean quienes marquen sus propios objetivos. De
ese modo, indicó, pueden ser protagonistas de su propia vida.
Por último, mencionó algunos de sus últimos y más
novedosos proyectos, destacando las viviendas independientes, los programas
de voluntariado, de empleo con apoyo o de acogimiento familiar.
Roser Romero, secretaria de organización de la
Confederación Española de Personas con Discapacidad Física
y Orgánica (COCEMFE) y miembro del CERMI, indicó que uno
de los factores que tradicionalmente más ha influido en la exclusión
social de las personas con discapacidad ha sido su bajo nivel formativo,
motivado por el difícil acceso a la formación.
Señaló que en el caso de las personas con discapacidades
físicas el tema de las barreras arquitectónicas en los
centros educativos, el transporte y la carencia de ayudas técnicas,
son los principales escollos para avanzar en una formación que
resultará imprescindible para su posterior integración
laboral. Esto supone, mencionó, que la formación tendría
que ser uno de los ejes principales de las políticas a favor
de la discapacidad ya que, en buena parte, de ello dependerá
que la persona con discapacidad pueda ser un elemento integrable en
el mercado laboral y, por tanto, en la sociedad.
Mencionó que el esfuerzo personal, económico y familiar
que ha de hacer la persona con discapacidad para asistir a la universidad
hace que sólo algunos se atrevan a intentarlo, y que otros, a
lo largo de la carrera, desistan en su empeño. Otros, señaló,
optan por la universidad a distancia, lo cual es una manera de perpetuar
su aislamiento.
Lamentablemente, indicó, la integración de las personas
con discapacidad en la universidad obedece más a la acción
voluntarista, para compensar y ayudar las desventajas que producen las
discapacidades, que a la acción coordinada de unos programas
y servicios desarrollados por los Gobiernos de las Universidades Españolas.
Por eso, señaló, es necesario seguir avanzando en aspectos
como los de cumplir con la legislación; adaptar la normativa
a las necesidades reales de las personas con discapacidad; fomentar
la sensibilización del profesorado y de toda la comunidad educativa;
fomentar la racionalización y la dotación de recursos
humanos y materiales, así como la adaptación del entorno
físico; fomentar la coordinación entre las universidades,
las administraciones competentes y las organizaciones implicadas con
la discapacidad; impulsar la búsqueda de soluciones que faciliten
el acceso y permanencia en la universidad de los alumnos con discapacidad;
y estimular la investigación aplicable al campo de la discapacidad.
Rosa Ruiz Salto, directora gerente de la Confederación
Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad
Mental (FEAFES), explicó que su organización integra a
188 entidades en todo el territorio español, que representan
a más de 37.000 personas. Aportó unos rasgos generales
sobre la enfermedad mental y se refirió al estigma que lleva
aparejado, que hace que la sociedad, por desconocimiento, tilde a estas
personas de agresivas o violentas y las tengan miedo. Indicó
que las personas con enfermedad mental pueden llevar una vida bastante
normalizada si siguen un tratamiento.
A continuación pasó a identificar las barreras que se
encuentran las personas con enfermedad mental, y señaló
entre ellas los estereotipos, la naturaleza compleja de la discapacidad
psiquiátrica, la excesiva burocracia en el acceso a los recursos,
la falta de información y servicios o la falta de coordinación.
Como adaptaciones útiles para las personas con enfermedad mental
en la universidad destacó la adaptación de tiempos y entornos
de evaluación; la elección selectiva de lugares adecuados
en el aula; la adaptación de fechas y horarios; la reducción
de la carga lectiva en periodos de evaluación; o el apoyo para
materiales, apuntes, nuevas tecnologías.
Finalmente, destacó la publicación por parte de CERMI
y de Telefónica de una Guía de recursos sobre universidad
y discapacidad.
3ª SESIÓN PLENARIA
José Carrillo Menéndez, vicerrector de Innovación
y Espacio Europeo de Educación Superior de la UCM, se encargó
de moderar la tercera sesión plenaria sobre buenas prácticas
en universidad y discapacidad en el marco de la Unión Europea
y del EEES.
Mercedes Gutiérrez, profesora de la Universidad
Complutense y asesora de la ministra de Educación y Ciencia,
comenzó hablando del EEES y señalando que este debe incluir
a todos los grupos de ciudadanos, sin discriminaciones. Mencionó
que en Europa hay un diez por ciento de personas con discapacidad, 50
millones, que deben poder ejercer plenamente sus derechos.
Apuntó que la discapacidad no depende tanto del déficit
de la persona como del problema para interactuar con lo que le rodea
y que, por tanto, hay que trabajar para mejorar el entorno, para hacerlo
accesible. Mencionó, asimismo, que la universidad debe trabajar
para abrirse a todas las personas, pues como generadora de cultura y
de valores debe ser promotora del cambio de mentalidad.
En cuanto al EEES, explicó que lo importante no es tanto la búsqueda
de un nuevo sistema de estructuración de las titulaciones como
los valores que se esconden detrás de este proceso, uno de los
cuales es el de la equidad. Mencionó que de momento, y aunque
se ha trabajado en ello, no se han adoptado acuerdos realmente vinculantes
en los temas referentes a la discapacidad. Señaló que
uno de los acuerdos que habría que alcanzar sería el de
tener en cuenta el nivel de integración de las personas con discapacidad
en una universidad a la hora de acreditar la calidad, y otro sería
el de garantizar la existencia en todas las universidades de servicios
de atención a la discapacidad.
Josefa Álvarez, del Departamento de Accesibilidad
de la Fundación ONCE, habló sobre el Libro Blanco del
Diseño para todos en la universidad, que nació a raíz
de un convenio entre el IMSERSO y la Fundación ONCE firmado en
2002, y que fue financiado, además de por estas dos entidades,
por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la Coordinadora del
Diseño para Todas las Personas en España.
Explicó que el Diseño para Todos es la intervención
sobre espacios, productos y servicios con el fin de que todos, incluidas
las generaciones futuras, independientemente de la edad, el género,
las capacidades o el bagaje cultural, puedan disfrutar participando
en la construcción de nuestra sociedad. Y para que esto sea posible
es necesario que los entornos sean totalmente accesibles para todas
y cada una de las personas, es decir, han de ser respetuosos con la
diversidad de los usuarios, seguros, saludables, funcionales, comprensibles
y estéticos.
Conseguir esto, señaló, depende de que los profesionales
relacionados con la construcción de los entornos tanto físicos
como virtuales reciban la formación necesaria para, por un lado,
poder diseñar proyectos no excluyentes de algún sector
de la población y, por otro lado, poder resolver los problemas
actuales que causan exclusión. Y para ello, los centros que forman
a los futuros profesionales deben cumplir los requisitos de: concienciar
a los estudiantes universitarios de la necesidad de crear entornos respetuosos
con la diversidad humana; dotar a los futuros profesionales que intervendrán
en el diseño de los entornos de una herramienta que les permita
abordar los problemas de accesibilidad de sus proyectos; describir la
realidad actual, con el fin de que los estudiantes la conozcan y puedan
ser críticos a la hora de valorar los pros y contras de un diseño;
definir la aplicación e implicación del Diseño
para Todos en los diferentes proyectos; conseguir que los futuros profesionales
introduzcan el Diseño para Todos, incluso, en sus proyectos de
carrera; y desarrollar líneas de investigación relacionadas
con el Diseño para Todos en los distintos ámbitos de conocimiento
académico.
Mark Priestley, del Centro de Estudios de Discapacidad
de la Universidad de Leeds, comenzó hablando de la legislación
europea y de las recomendaciones de las Naciones Unidas. Seguidamente
pasó a hablar del EEES, de sus orígenes y de cómo
en un principio no se abordó para nada el tema de la discapacidad.
Con posterioridad explicó cómo funciona el sistema universitario
británico y cómo afrontan la integración de las
personas con discapacidad.
Finalmente se centró en la Universidad de Leeds, en la que él
trabaja, y explicó los servicios que allí se ofrecen a
las personas con discapacidad.
Miguel Ángel Verdugo, profesor de la Universidad
de Salamanca y director del Instituto de Integración en la Comunidad
(INICO), habló de la investigación en discapacidad. Señaló
que a lo largo del tiempo han ido cambiando los modelos de entender
la discapacidad y que el concepto actual es el que propone la Clasificación
Internacional de la Salud (CIF). Asimismo, apuntó que ahora se
busca un enfoque integral basado en la calidad de vida.
A continuación mencionó algunas áreas de investigación
que cuentan dentro del INICO con un grupo de trabajo estable. Se refirió
a áreas como la calidad de vida, el empleo, el autismo, la inclusión
educativa, las tecnologías de apoyo, la salud mental, etc.
Se refirió también al estado actual de la investigación
sobre discapacidad en España, tomando como referencia las tesis
doctorales leídas entre los años 2000 y 2006. Y señaló
la pobreza de recursos, de infraestructuras y medios, de planificación,
de ayudas, etc.
Finalmente expuso un decálogo sobre investigación en discapacidad,
realizado en el INICO, y que contiene los siguientes puntos: la investigación
en discapacidad ha de ser una prioridad de la administración
pública y de las organizaciones no gubernamentales; necesita
una aportación continua de recursos para permitir crecer y consolidar
los grupos de investigación existentes, así como para
formar otros nuevos; solamente puede ser planificada y dirigida con
garantía por quienes tienen preparación y experiencia
suficiente; es el mejor fundamento y apoyo para tomar decisiones eficaces
en el proceso habilitador y rehabilitador durante toda la vida; sirve
para planificar políticas sociales, de salud y educativas, implantar
y mejorar procesos innovadores y para evaluar y mejorar las prácticas
profesionales; permite tener un conocimiento crítico de la aplicación
de la normativa, los programas y los recursos; es indispensable para
incorporar una cultura de calidad; aporta conocimiento esencial para
avanzar en la comprensión de las necesidades de las personas
con discapacidad; ha de tener en cuenta la participación de las
personas con discapacidad, quienes a su vez deben implicarse y colaborar
activamente en los procesos investigadores; ha de orientarse hacia la
igualdad de oportunidades y no discriminación, la promoción
de la autodeterminación y vida independiente, y la mejora de
la calidad de vida.
4ª SESIÓN PLENARIA
Carlos Andradas Herranz, vicerrector de Ordenación
Académica de la UCM, moderó la mesa redonda que trató
el tema de la universidad y nuevas tecnologías.
Roberto Aparici, profesor de la UNED, destacó que
su universidad es la que más alumnos con discapacidad tiene matriculados.
Explicó que el final del siglo XX y el inicio del XXI han supuesto
un cambio que ha revolucionado las formas de relación y producción
hasta ahora conocidas. Indicó que las nuevas tecnologías
se han introducido y han transformado casi la totalidad de las relaciones
humanas, y que esto es sólo el comienzo. Pero, indicó,
en esta nueva era digital también se pueden producir barreras
como la falta de medios técnicos o de alfabetización digital.
Mencionó que el lenguaje de la sociedad digital no es el lenguaje
verbal, sino el multimedia, un lenguaje que se adapta mejor a la diversidad
funcional de cada persona.
A continuación se centró en describir la UNED y comentó
en qué consiste el Programa modular en tecnologías digitales
y sociedad del conocimiento que imparte su universidad y en el que se
aborda el uso social de la tecnología, el software libre y el
diseño para todos. Señaló que este curso se realiza
en colaboración con el Real Patronato y con la Fundación
ONCE.
Alfredo Fernández -Valmayor, profesor y director
de la Unidad de Apoyo Técnico y Docente al Campus Virtual de
la UCM, explicó que dicho campus virtual es un conjunto de espacios
y herramientas en Internet que sirven de apoyo al aprendizaje, la enseñanza,
la investigación y la gestión docente, y que están
permanentemente a disposición de todos los miembros de la comunidad
universitaria. Indicó que el campus se organiza desde el Vicerrectorado
de Innovación y Espacio Europeo de Educación Superior
a través de la Unidad de Apoyo Técnico y Docente al Campus
Virtual y de los Coordinadores de Centros UCM.
En el campus virtual, explicó, pueden participar todos los profesores,
personal de administración y servicios (PAS) y alumnos de la
Complutense que lo soliciten. Es accesible desde cualquier ordenador
con conexión a Internet que disponga de un navegador Web. Asimismo,
señaló, también pueden participar profesores, investigadores
y alumnos que no pertenecen a la Complutense pero que colaboren con
algún profesor de la UCM.
Mencionó que para organizar el CV-UCM se utiliza una herramienta
informática de gestión de cursos en la Web que incluye
las funciones necesarias para crear y mantener asignaturas, seminarios
de trabajo o investigación y otros espacios académico-administrativos.
Esta herramienta sirve para realizar la gestión de alumnos y
grupos de trabajo, como sistema de comunicación (foros, correo,
charla, anuncios, agenda), para la organización de contenidos
y para el envío, recepción y evaluación de prácticas,
trabajos, exámenes, etc. Actualmente, señaló, la
usan 2.800 profesores y 47.000 alumnos.
Enrique Varela, director de Tecnología Accesible
e I+D de la Fundación ONCE y Administrador Único de Technosite,
mencionó al inicio de su discurso que las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) han irrumpido
en nuestras vidas, con Internet en el centro de todas ellas.
Mencionó que todo sistema de intercambio de información
conlleva la creación de dificultades para determinados colectivos
que, por diversas razones, quedan parcial o totalmente excluidos del
uso y disfrute de estos sistemas. Y señaló que en la era
de Internet y de las TIC, los grupos de exclusión son muchos
más de los que a primera vista pudiera parecer.
Seguidamente se centró en el e-Learning, señalando que
este tipo de enseñanza excluye total o parcialmente a los mismos
colectivos que la propia INTERNET. Aunque, indicó, este sería
un problema menor si tenemos en cuenta que la accesibilidad a INTERNET
es cada día un requisito que se admite como indispensable a la
hora de crear sitios y tecnologías.
Explicó que el colectivo de personas con discapacidad es particularmente
sensible a los problemas derivados de la poca o nula accesibilidad de
las plataformas y herramientas e-Learning actuales, y que la accesibilidad,
la usabilidad, y el diseño para todos deberán ser cuestiones
a tener en cuenta desde el principio de los proyectos, toda vez que
se ha demostrado el sobre esfuerzo que requiere aplicar criterios de
este tipo en fases avanzadas del desarrollo de proyectos.
Francisco Limonche, vicedecano y presidente de la Comisión
de Formación del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos
de Telecomunicación, apuntó que la discapacidad sitúa
a todos, en un momento u otro, en lugares o situaciones donde la percepción
de la no accesibilidad a los recursos más comunes de la vida,
se hacen patentes. Explicó que las TIC, cada vez más avanzadas,
facilitan la vida a quienes anteponen su voluntad a cualquier dificultad,
aunque a la vez pueden complicar situaciones, cuando quien las planifica
no se pone en el lugar del otro.
La Universidad, señaló, puede y debe de facilitar cuantos
recursos sean necesarios para que una persona con discapacidad que desee
estudiar pueda hacerlo en condiciones de igualdad a las de cualquier
otro alumno. Sin embargo, mencionó, hay algo más que puede
hacer la universidad: aportar valores también en accesibilidad.
El Espacio Europeo de Educación Superior, dijo, representa una
oportunidad única en la adopción de nuevos valores universales,
entre los que los relacionados con la accesibilidad deberán ser
un referente. La accesibilidad es un valor humano de primer orden, apuntó.
Por último, se refirió a un estudio sobre la accesibilidad
a las páginas web de las distintas universidades españolas
y señaló que el 54,2% de las universidades españolas
tiene algún nivel de accesibilidad en sus páginas web,
frente a un 45,8% que no tiene ninguno.
Juan Carlos Ramiro, asesor de la secretaria de Estado
de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, señaló
que la universidad se ha configurado históricamente como el foro
del saber y de la ciencia por excelencia y que ahora, en la nueva sociedad
informacional, debe cumplir un nuevo papel. Debe formar a profesionales
en todas las áreas del conocimiento, utilizando el principio
ético de igualdad para que ninguna persona quede relegada en
el acceso a la información, formación y conocimiento que
las nuevas tecnologías nos proporcionan.
Mencionó que implementando este principio ético de igualdad
y no discriminación, la universidad debe ser pionera en la formación
de profesionales en el llamado Diseño para Todos, aplicable a
cualquier campo educativo y social.
Explicó que dos principios éticos deben erigirse como
pilares centrales en la nueva lucha por la igualdad social y, por añadidura
del ser humano, constituyéndose como dos principios éticos
irrenunciables en el campo universitario: el acceso sin barreras a los
nuevos medios tecnológicos en la sociedad de la información,
y la formación en el uso de las Nuevas Tecnologías basada
en un concepto de diseño universal.
En definitiva, apuntó, si la universidad no incorpora y hace
suyos unos valores y códigos éticos, de accesibilidad
y diseño universal, así como de manejo de la información,
para trasladarlos a sus futuros profesionales que gestionarán
la sociedad sustituyendo a los actuales, nunca se conseguirá
eliminar la brecha social propiciada por la era tecnológica.
PRESENTACIÓN DE CONCLUSIONES
Margarita Barañano, vicerrectora de Estudiantes
de la UCM, y Victoria García, jefa de Área de Programas
y Actividades del Real Patronato sobre Discapacidad, se encargaron de
dirigir la lectura de las conclusiones que los portavoces de los nueve
grupos de trabajo realizaron.
CLAUSURA
Margarita Barañano, vicerrectora de Estudiantes
de la UCM, destacó la gran calidad de todas las participaciones
en el Congreso, y señaló que gracias a ellas se ha podido
avanzar un poco más en la integración de las personas
con discapacidad en la universidad. Indicó, asimismo, que se
han realizado muchas propuestas y se han obtenido unas conclusiones
que se intentarán trasladar a la sociedad.
Victoria García, jefa de Área de Programas
y Actividades del Real Patronato sobre Discapacidad, subrayó
la gran intensidad del trabajo realizado. Apuntó que la sociedad
española está alcanzando un notable grado de madurez en
cuanto a la consideración de la discapacidad, y que el mundo
universitario, como componente destacado de esa sociedad, debe transformar
esa madurez en nuevos planteamientos y nuevos enfoques que consoliden
y pongan en práctica un sentir ciudadano que, de manera progresiva,
contemple la discapacidad no como una desigualdad sino como un elemento
que, desde la diversidad, enriquece al conjunto social.
Mª del Carmen Pérez Anchuela, directora general
de Servicios Sociales de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales
de la Comunidad de Madrid, manifestó sentirse orgullosa de poder
participar en la eliminación de barreras y de ayudar a avanzar
hacia una plena igualdad de oportunidades para todas las personas. Señaló
que el Plan de Acción para las personas con Discapacidad de la
Comunidad de Madrid persigue esta igualdad de oportunidades y protege
los derechos de estas personas. Y apostó por que, entre todos,
sea posible aumentar la cifra de personas que cursan estudios universitarios
hasta igualarla al de personas sin discapacidad.
Fernando Gurrea, subsecretario del Ministerio de Educación
y Ciencia, mencionó que la sensibilidad sobre las necesidades
de los colectivos más desfavorecidos va en aumento y que los
conceptos de vida independiente, normalización, diseño
para todos y transversalidad rigen las acciones de las administraciones
cada vez en mayor medida. Sin embargo, señaló, la regulación
jurídica no basta si la sociedad no asume ni toma conciencia
de esta realidad, y no vela por los derechos de las personas con discapacidad
y por una igualdad de oportunidades para todas las personas.
Carlos Berzosa, rector de la UCM, felicitó a todos
los asistentes por el trabajo realizado y destacó la gran labor
del equipo organizador. Finalmente dio por clausurado el II Congreso
Nacional sobre Universidad y Discapacidad.
Texto y fotos:
Jorge Galián (POLIBEA)
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