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Lugar: Madrid
Fecha: 2 de Febrero de 2007
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Maternidad responsable y mujer con discapacidad
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Nota informativa en Word
La Fundación Juan Polo, con la colaboración
del Real Patronato sobre Discapacidad, ha organizado la primera
de una serie de jornadas en las que personas con discapacidad
contarán sus experiencias sobre diversos temas. En esta
primera Jornada se trató el tema de la maternidad responsable
en la mujer con discapacidad.
En el acto de inauguración estuvieron presentes Natividad
Enjuto, directora Técnica del Real Patronato sobre Discapacidad;
Bibiana Serrano, presidenta de la Fundación Juan Polo;
y Carmen Sánchez Carazo, concejala del Grupo Socialista
en el Ayuntamiento de Madrid y portavoz de Sanidad y Discapacidad.
Natividad Enjuto señaló que el objetivo
de plena equiparación y participación de las personas
con discapacidad se dificulta cuando el sujeto es una mujer con
discapacidad, debido a una situación de doble desventaja
por la condición de género y por la situación
discapacitante. Explicó que si el acceso a la formación,
al trabajo, a la vida social, a las tecnologías de la información
y la comunicación, etc., es, doblemente dificultoso para
las mujeres con discapacidad, no menos lo es el acceso al pleno
disfrute de una vida familiar, la maternidad y las relaciones
sexuales.
Mencionó que la defensa del derecho a la
maternidad es una demanda muy sentida por las mujeres con discapacidad,
que han de luchar con prejuicios y tabúes que muchas veces
se mezclan con ideas interesadamente equívocas sobre presuntos
riesgos médicos no suficientemente contrastados o sobre
presuntas carencias o incapacidades físicas no sólo
para el embarazo sino para la mera relación sexual, como
también interesadas dudas sobre la capacidad para cuidar
adecuadamente a los hijos, no sólo por la situación
física en sí sino por la falta de recursos que la
discapacidad provoca.
Asimismo indicó que hay dos principios que han de fundamentar
el ejercicio de la sexualidad y la maternidad de las mujeres con
discapacidad: por un lado, el reconocimiento del derecho de las
mujeres con discapacidad a vivir su sexualidad de una manera libre,
plena e íntegra, que pasa por programas de salud y orientación
sexual y que debe inscribirse bajo principios éticos que
protejan a la mujer de abusos sexuales o de medidas de esterilización
no consentidas. Y, por otro, garantizar el derecho a la maternidad
de todas las mujeres con discapacidad amparado en razonables criterios
de salud reproductiva y con la debida información sobre
los posibles riesgos tanto para la madre como para el futuro bebé,
así como la aplicación de las necesarias medidas
de diagnóstico prenatal, planificación familiar
y reproducción asistida.
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