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Última Actualización:
03/07/2006

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Sesión informativa sobre
MINORÍAS GITANAS EN EUROPA. INICIATIVAS DE INTEGRACIÓN

CRÓNICA

Imágenes

El Seminario de Intervención y Políticas Sociales organizó el 28 de abril de 2005 una Sesión Informativa sobre las "Minorías Gitanas en Europa", un tema de plena actualidad con la reciente integración de países centroeuropeos, que cuentan con una fuerte presencia de minorías gitanas en su población. Para profundizar en dicho tema estuvieron presentes dos reconocidos expertos como José Manuel Fresno, miembro de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa, y Ramón de Marcos, consejero pre Adhesión de la Unión Europea en Hungría.

De izquierda a derecha, José Manuel Fresno, Demetrio Casado y Ramón de Marcos
De izquierda a derecha, José Manuel Fresno, Demetrio Casado y Ramón de Marcos

Demetrio Casado, director del Seminario de Intervención y Políticas Sociales, moderó la reunión y realizó una pequeña introducción, remontándose al pasado, para intentar desvelar sobre qué claves está planteado el conflicto de la integración de las minorías gitanas en España y en Europa. Recordó que cuando los gitanos llegaron a España ya se había adoptado una política de represión de la vida vagabunda. Señaló, por ejemplo, que en 1369, Enrique II promulgó una norma jurídica relativa a los vagabundos en la que se decía que aquéllos que podían trabajar y vivir de su afán y no lo hacían estaban haciendo un gran daño al Reino.

Otra disposición, en este caso de los Reyes Católicos, y referida expresamente a los gitanos, indicaba que se decretaba la expulsión del Reino a todas las personas que anduviesen vagando sin aplicación u oficio conocido, instándoles claramente a que normalizasen su modo de vida.

Por otro lado, en el periodo de la Ilustración, Carlos III, en una pragmática de 1873, declara que "los gitanos no lo son ni por origen ni por naturaleza, ni provienen de raíz infecta alguna". En este caso, indicó, se optó por la línea de la antiestigmatización, más aún cuando la norma defiende más adelante la igualdad de trato y de oportunidades para aquéllos que hubieran abandonado el modo de vida, lengua, traje, etc.

Seguidamente, dio paso a la intervención de los ponentes.

El primero en tomar la palabra fue José Manuel Fresno, que agradeció la iniciativa del Seminario de Intervención y Políticas Sociales de realizar una Sesión Informativa sobre el tema de las minorías gitanas, pues uno de los grandes problemas que ha tenido siempre la cuestión gitana es que no ha estado presente en los espacios de debate, de participación, etc.

Indicó que la cuestión gitana, por primera vez en los últimos años, empieza a ser de enorme relevancia en Europa, por distintos motivos. En primer lugar por una razón demográfica pues, probablemente, a los países recientemente incorporados a la Unión Europea se vayan a unir Rumanía, Bulgaria, Croacia y Turquía, y el número de gitanos en la Unión Europea podría aumentar hasta los nueve millones de personas, aproximadamente, con lo que los gitanos se convertirían en la minoría ética más relevante en el conjunto de Europa.

Asimismo, añadió, el asunto de los gitanos ha saltado al escenario de la política internacional porque ha generado conflictos diplomáticos y problemas entre distintos países.
Señaló que la "cuestión gitana" es un tema realmente difícil y excepcional, en el cual siempre hay discursos extremos. Por un lado están los discursos asimilacionistas y, por otro, los de los defensores acérrimos de la diferencia y de la identidad gitana.

Explicó que es importante dejar claro que hay una tremenda heterogeneidad y pluralidad en el tema gitano y que la tendencia que tenemos a identificar a los gitanos como todos iguales les hace un daño importante.
A continuación pasó a hablar sobre el origen y las rutas migratorias de los gitanos. Indicó que proceden de la India, y que se sabe muy poco sobre sus orígenes y sobre los momentos previos a las oleadas migratorias por las cuales salieron de allí. Explicó que los gitanos entraron a Europa por dos rutas, una por centroeuropa y los Balcanes y otra que lo hizo por el norte de África. Posteriormente llegaron a América, sobre todo a través de España.

El primer documento de nuestro país en el que se tiene constancia de la presencia de gitanos, mencionó, es de 1425; y es un documento que se conserva en los archivos de la Corona de Aragón.
Indicó que no se tiene una idea exacta del número de gitanos que hay en el mundo, aunque según algunas estimaciones podría rondar los diez o doce millones, la mayoría de ellos concentrados en Europa, sobre todo en centroeuropa y los Balcanes. Se calcula que Rumanía tiene entre 1.800.000 y 2.500.000, lo que representaría el diez por ciento de su población. En Bulgaria sería en torno al nueve por ciento, en Hungría más del cinco por ciento, en Eslovaquia en torno al ocho o nueve por ciento, en la República Checa el tres por ciento, y en España entre el uno y el uno y medio por ciento.
En España, indicó, la gran concentración de gitanos está en Andalucía, donde viven entre el 40 y el 45 por ciento. Y la población gitana en España, aunque no se conoce con exactitud, podría estar en torno a los 600.000.

Por otro lado, señaló, está el asunto de la identidad y la cultura gitana, que es un tema tremendamente controvertido. Si los gitanos tuviesen, como tienen otros grupos culturales, un territorio, una lengua, una religión o un sistema de organización propio, todo el mundo convendría que es un grupo cultural diferenciado. Pero como la cultura de los gitanos es algo inespecífico, explicó, pues uno de los problemas que surgen es que muchas veces se pone en cuestión el hecho de que tengan que ser diferentes. Y si, además, se asocia la cultura gitana a la cultura de la marginalidad, asociación que no sólo hace la sociedad en general sino también los propios gitanos, parece normal cuestionar muchos de los aspectos que se podrían definir como identificadores de los gitanos.

Explicó que los gitanos son muy sincréticos y que por eso han sobrevivido a lo largo de la historia. Al contrario de lo que se piensa, no es una cultura muy cerrada al exterior. Explicó que se han visto obligados a cierta autoprotección por una historia y una tradición de persecución. Pero, al mismo tiempo que han sido cerrados, han tomado de aquellos lugares por donde han pasado la mayoría de las cosas. Es decir, los gitanos han adquirido el idioma, la religión, la tradición culinaria, la música… de aquellos sitios por los que han ido pasando.

A continuación, pasó a explicar cuatro elementos claves en las políticas sociales de los gitanos: la educación, el empleo, la vivienda y la salud. En educación, dijo, hay aspectos comunes, como el bajo nivel educativo, las altas tasas de analfabetismo, etc. Un estudio reciente señala que en España hay un 72% de gitanos que no han llegado a obtener el graduado escolar. Indicó que los que se declaran analfabetos son pocos, aunque muchos puedan considerarse analfabetos funcionales. Y que en España la práctica totalidad de los gitanos está escolarizada, aunque todavía hay una tasa de absentismo y de abandono prematuro de la escuela importante. Sin embargo, en los países de centroeuropa, sobre todo en los que vienen de la tradición de los antiguos regímenes comunistas, la mayoría de los gitanos van a escuelas para retrasados sociales o, si van a las escuelas normales, se concentran en las aulas especiales. A esto hay que unir el problema del absentismo y el abandono, el nulo reconocimiento y presencia de los materiales educativos, etc.

En el tema del empleo también hay diferencias sustanciales entre España y Europa. En España, lo que se ha producido en los últimos años es que tradicionalmente los gitanos tenían sus propios empleos, ha sido un grupo muy predispuesto a ganarse la vida. Lo que se da en buena parte de los gitanos españoles, señaló, y esto sí que es un cambio radical y de mentalidad, es que buena parte de ellos han entendido que su futuro pasa por incorporarse a profesiones y trabajos normalizados.

Por el contrario, en los países centroeuropeos, que vivieron la tradición comunista, ha pasado lo contrario. Tanto los gitanos como los no gitanos tenían un trabajo proporcionado por el Estado. Y con la caída de los regímenes comunistas aparecieron altas tasas de desempleo, que en muchas zonas llegan hasta el 90% de la población gitana. Y, lo más grave, señaló, es que estos gitanos, después de cuatro décadas acostumbrados a trabajar por cuenta ajena, no tenían esas habilidades de los gitanos españoles para ganarse la vida y por tanto cayeron en las redes de la dependencia.

La cuestión de la vivienda también es una cuestión donde hay similitudes y diferencias. En España, los gitanos se han beneficiado en buena medida de los planes de vivienda social de los años 70 y 80. No por ser gitanos, sino por sus condiciones de vida. Y señaló que aunque todavía persiste el chabolismo en España, se va reduciendo. Mientras que en los países centroeuropeos lo que se está produciendo es una mayor guetización de la población gitana.

A continuación se centró en algunas cuestiones de política internacional y comentó algunos fenómenos de nueva aparición. Por ejemplo, habló de lo que ha supuesto la transición del régimen comunista a una democracia en algunos países centroeuropeos. Indicó que hubo una tremenda polarización de la sociedad en dichos países, de tal manera que la mayoría de los gitanos se quedaron en el grupo más pobre y excluido. Sin embargo, a la vez, se han producido ciertas oportunidades para los gitanos, como el reconocimiento oficial de grupo étnico diferenciado, la libre expresión de su identidad étnica o la posibilidad de poder participar en la esfera pública a través de estructuras de participación democrática. En definitiva, ha habido un progreso en términos de reconocimiento y en términos de ciudadanía.

Manifestó que, en su opinión, para los gitanos la ampliación de la Europa comunitaria es positiva, sobre todo porque los criterios de convergencia obligan a los países miembros a tener una economía de mercado, una democracia estable y a garantizar los derechos humanos. Esto ha hecho que la Unión Europa y sus instituciones se preocupen más de los asuntos gitanos, que éstos aparezcan en la agenda política europea, y que se les asignen más recursos. Dentro de este impulso político y normativo podemos encontrar la carta social europea, la constitución, la estrategia europea de inclusión social, la estrategia europea de lucha contra la discriminación, la directiva sobre discriminación étnica y racial, los fondos estructurales, etc. El problema es que como en muchos de estos asuntos rige el principio de subsidiariedad la UE sólo puede dar directrices y recomendaciones y, muchas veces, el problema se encuentra en los estados miembros.

Vista general de la sala
Vista general de la sala

Después de una breve pausa tomó la palabra Ramón de Marcos, quien habló de las minorías gitanas en Hungría. Indicó que las primeras apariciones de las que hay constancia en Hungría de la presencia gitana datan del siglo XV. Explicó que en el siglo XVI ya se describe que existen asentamientos significativos en el sur, en el centro del país y en Transilvania y cómo los Haugsburgo les forzaron a sedentarizarse. Mencionó cómo la reina María Teresa de Hungría había adoptado diversas medidas dirigidas al colectivo gitano. Por ejemplo, obligó a los gremios y casas de oficios a admitirlos, les repartió tierras para intentar asentarlos en un territorio fijo, permitió su incorporación al servicio militar, les obligó a vestir como el resto de los ciudadanos, ordenó realizar el primer censo, desmanteló sus asentamientos, les facilitó salvoconductos o pasaportes y ordenó a las autoridades que realizaran informes anuales sobre ellos.

También en esa época es cuando se facilita el acceso de los gitanos a los estudios musicales y a la educación y, por eso, hoy se pueden encontrar en muchos países del Este a grandes intérpretes gitanos de música. La regencia de la reina María Teresa fue, por tanto, fundamental, y ayudó a cambiar el status de los gitanos y a su normalización.

Ya en el siglo XX, prosiguió, se hace una distinción en tres grupos: los sedentarizados, que son los que provienen de este primer proceso; otros, seminómadas, que fundamentalmente son grupos de gitanos rumanos que se instalan a finales del siglo XIX y principios del XX, y los nómadas. Con esta división, indicó, se trata de dar a cada grupo una política adaptada.

A continuación enumeró diversas fechas del siglo XX en las que se tomaron medidas importantes en relación con la población gitana. En 1931, por ejemplo, se promovió la escolarización general y se establecieron medidas para prevenir enfermedades infecciosas. En 1939 sufren la invasión alemana y entre 5.000 y 30.000 son gaseados en los campos de trabajo forzado. En 1945, cuando se nacionaliza la propiedad, pierden sus tierras como el resto de los ciudadanos. En 1965, se inicia un programa de normalización forzada (con demolición de los asentamientos gitanos, la creación de una política de vivienda adecuada, el permiso para acceder a créditos para compra de viviendas, ofrecimiento de empleo, etc.). Los años 80, indicó, fueron los años con mayores progresos en el proceso de normalización. Pero, explicó, la situación cambió radicalmente en 1989, cuando el cambio de sistema supuso la pérdida masiva del empleo y el paso a políticas de dependencia.

A partir de los años 90 se aprueban una serie de medidas que, de alguna manera, tienen que ver con los gitanos. En 1994 se crea la Ley de Minorías que, aunque no viene generada por los gitanos (en Hungría hay trece minorías reconocidas), les beneficia como una minoría más que son. Dicha Ley dio pie a tres instituciones que existen todavía hoy: la Oficina para minorías étnicas y nacionales, el defensor del pueblo de las minorías (hay que decir que el 80% de las quejas que recibe proviene de la minoría gitana) y los sistemas de autogobierno para temas lingüísticos y culturales de las minorías.

El sistema de autogobiernos, explicó, es un sistema por el cual los ciudadanos eligen a los interlocutores de esas minorías con las administraciones. Tienen autonomía total en aspectos lingüísticos y culturales, de tal forma que si no están de acuerdo con una norma del estado que toca esos temas, no se puede aprobar.
A raíz de esto, señaló, se crea una Fundación pública para los gitanos, se elaboran dos planes estratégicos y se consigue, por primera vez, el acceso de los gitanos al parlamento.

A continuación se refirió a los datos sociodemográficos. Indicó que se realizaron dos censos, en 1991 y 2001, y que en los dos se vio que el porcentaje de población gitana declarada era un 32% de la población gitana estimada. Indicó que en el de 2001 había una población gitana estimada de unas 600.000 personas frente a 190.000 declaradas.

Explicó que en Hungría hay tres etnias diferentes: los Romungros (77%), que viven en la región sudeste; los Beas (12%), de la región noroeste y los Vlach (11%), que son todavía seminómadas.

En cuanto al empleo, indicó, las cifras son elocuentes. En el año 85 había 125.000 gitanos censados como activos, en el 89 se reducía hasta 109.000 y en 1993 la cifra era sólo de 56.000. En Hungría se destruyeron 1.400.000 puestos de trabajo, el 30% del empleo existente, y la población más perjudicada fue la gitana.
El cambio experimentado por personas que llevaban décadas trabajando en empleos normalizados y que pasaron a quedarse sin trabajo y a vivir de las políticas de atención a la dependencia fue demasiado grande. Curiosamente, señaló, el desempleo más alto en Hungría se da en la región noroeste, donde vive el 65% de la población gitana.

En cuanto al lugar y condición de residencia, indicó, el 40% de la población gitana vive en el medio urbano y el 60% en el medio rural. En torno al 15% vive en Budapest y entre 100.000 y 150.000 gitanos viven todavía en asentamientos segregados.

Los datos sobre educación tampoco son muy positivos, manifestó. El 77% de la población obtiene el equivalente a la EGB, pero la cifra desciende bruscamente hasta el 10,6% cuando se trata de la finalización de la Educación Secundaria. El 10% de los gitanos están en una escuela segregada y el 7% en clases donde la mayoría de los alumnos son gitanos.

Por otro lado, la esperanza de vida al nacer es diez años menor en la población gitana que en la población convencional. Se acusa de esto al deterioro del sistema sanitario, en el que se ha impuesto el doble pago y en el que el acceso de la sanidad al mundo rural se ha dificultado mucho.

Seguidamente pasó a hablar de las políticas nacionales y su impacto en los gitanos. Señaló que la presión internacional ha sido uno de los elementos fundamentales para que se intenten hacer políticas sociales. Indicó que se han convertido en un colectivo a tener en cuenta políticamente, pues son unos 300.000 posibles votos que pueden ayudar a decantar las mayorías. Esto, comentó, les da una capacidad de poder a los gitanos. Mencionó que hay dos europarlamentarias gitanas, cinco diputados gitanos en el Parlamento Nacional, tres secretarios de Estado en el actual Gobierno, etc. Todo esto, indicó, ha facilitado el acceso de los gitanos a las administraciones públicas y ha creado una interlocución formalizada.

Existe un Plan Nacional a medio plazo sobre el tema gitano y una Comisión Interministerial encargada de su implementación. Existe una mención específica del colectivo en el Plan de Inclusión de Hungría, que obliga a cumplir determinados objetivos, como la mejora en empleo, en educación y en la lucha contra los asentamientos segregados. Se ha creado un Ministerio de Igualdad de Oportunidades, con una Dirección General de Integración Gitana. Y se ha creado, dentro del Ministerio de Justicia, una red legal de lucha contra el racismo.

Como punto débil de estas políticas indicó la carencia de liderazgo para afrontar el Plan; la carencia de un sistema independiente de coordinación, seguimiento y evaluación; la carencia de objetivos claros; la carencia de políticas específicas para las áreas geográficas segregadas; la carencia de presupuesto adecuado a los retos planteados; el escaso apoyo y reconocimiento a las organizaciones de la sociedad civil, etc.

Señaló, sin embargo, como hechos positivos de la ampliación de la Unión Europea, el que ahora haya dos europarlamentarias gitanas, lo cual debe favorecer que el tema se debata en la Cámara y que se constituya un grupo de trabajo; el aumento de la sensibilidad de todos los gobiernos para que el tema se trate en el Consejo de Ministros; y, a nivel de la Comisión Europea, el que se vaya a ejercer presión sobre la misma para que saque partidas y planes especiales para los Roma a nivel europeo.

Indicó que habrá que tener en cuenta la posibilidad de crear alianzas estratégicas entre países para poner el tema en la agenda política, la posibilidad de crear ejes entre varios países en temas sociales y grupos avanzados de carácter experimental, la posibilidad de ayudar a articular mejor la representación de las minorías en el contexto europeo para lograr una ciudadanía activa y responsable y la posibilidad de que la UE asuma políticas a nivel internacional.

Los retos que se presentarán con la ampliación, señaló, serán los de luchar contra las "reservas gitanas", ayudar a los países que presentan un fuerte deterioro de sus sistemas de protección social, ayudar al cambio de culturas anquilosadas y poco eficaces, promover una sociedad civil fuerte y que asuma responsabilidades públicas y promover y garantizar la eficacia y la eficiencia en la utilización de los fondos estructurales.


Texto y fotos:
Jorge Galián (POLIBEA)

En este enlace está disponible la aportación de José Manuel Fresno.

En este enlace está disponible la aportación de Ramón de Marcos.

Bibliografía