CRÓNICA
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El Seminario de Intervención y Políticas
Sociales organizó el 28 de abril de 2005 una Sesión Informativa
sobre las "Minorías Gitanas en Europa", un tema de
plena actualidad con la reciente integración de países
centroeuropeos, que cuentan con una fuerte presencia de minorías
gitanas en su población. Para profundizar en dicho tema estuvieron
presentes dos reconocidos expertos como José Manuel Fresno, miembro
de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del
Consejo de Europa, y Ramón de Marcos, consejero pre Adhesión
de la Unión Europea en Hungría.

De izquierda a derecha, José Manuel Fresno, Demetrio Casado y
Ramón de Marcos
Demetrio Casado, director del Seminario de Intervención
y Políticas Sociales, moderó la reunión y realizó
una pequeña introducción, remontándose al pasado,
para intentar desvelar sobre qué claves está planteado
el conflicto de la integración de las minorías gitanas
en España y en Europa. Recordó que cuando los gitanos
llegaron a España ya se había adoptado una política
de represión de la vida vagabunda. Señaló, por
ejemplo, que en 1369, Enrique II promulgó una norma jurídica
relativa a los vagabundos en la que se decía que aquéllos
que podían trabajar y vivir de su afán y no lo hacían
estaban haciendo un gran daño al Reino.
Otra disposición, en este caso de los Reyes Católicos,
y referida expresamente a los gitanos, indicaba que se decretaba la
expulsión del Reino a todas las personas que anduviesen vagando
sin aplicación u oficio conocido, instándoles claramente
a que normalizasen su modo de vida.
Por otro lado, en el periodo de la Ilustración, Carlos III,
en una pragmática de 1873, declara que "los gitanos no lo
son ni por origen ni por naturaleza, ni provienen de raíz infecta
alguna". En este caso, indicó, se optó por la línea
de la antiestigmatización, más aún cuando la norma
defiende más adelante la igualdad de trato y de oportunidades
para aquéllos que hubieran abandonado el modo de vida, lengua,
traje, etc.
Seguidamente, dio paso a la intervención de los ponentes.
El primero en tomar la palabra fue José Manuel Fresno,
que agradeció la iniciativa del Seminario de Intervención
y Políticas Sociales de realizar una Sesión Informativa
sobre el tema de las minorías gitanas, pues uno de los grandes
problemas que ha tenido siempre la cuestión gitana es que no
ha estado presente en los espacios de debate, de participación,
etc.
Indicó que la cuestión gitana, por primera vez en los
últimos años, empieza a ser de enorme relevancia en Europa,
por distintos motivos. En primer lugar por una razón demográfica
pues, probablemente, a los países recientemente incorporados
a la Unión Europea se vayan a unir Rumanía, Bulgaria,
Croacia y Turquía, y el número de gitanos en la Unión
Europea podría aumentar hasta los nueve millones de personas,
aproximadamente, con lo que los gitanos se convertirían en la
minoría ética más relevante en el conjunto de Europa.
Asimismo, añadió, el asunto de los gitanos ha saltado
al escenario de la política internacional porque ha generado
conflictos diplomáticos y problemas entre distintos países.
Señaló que la "cuestión gitana" es un
tema realmente difícil y excepcional, en el cual siempre hay
discursos extremos. Por un lado están los discursos asimilacionistas
y, por otro, los de los defensores acérrimos de la diferencia
y de la identidad gitana.
Explicó que es importante dejar claro que hay una tremenda heterogeneidad
y pluralidad en el tema gitano y que la tendencia que tenemos a identificar
a los gitanos como todos iguales les hace un daño importante.
A continuación pasó a hablar sobre el origen y las rutas
migratorias de los gitanos. Indicó que proceden de la India,
y que se sabe muy poco sobre sus orígenes y sobre los momentos
previos a las oleadas migratorias por las cuales salieron de allí.
Explicó que los gitanos entraron a Europa por dos rutas, una
por centroeuropa y los Balcanes y otra que lo hizo por el norte de África.
Posteriormente llegaron a América, sobre todo a través
de España.
El primer documento de nuestro país en el que se tiene constancia
de la presencia de gitanos, mencionó, es de 1425; y es un documento
que se conserva en los archivos de la Corona de Aragón.
Indicó que no se tiene una idea exacta del número de gitanos
que hay en el mundo, aunque según algunas estimaciones podría
rondar los diez o doce millones, la mayoría de ellos concentrados
en Europa, sobre todo en centroeuropa y los Balcanes. Se calcula que
Rumanía tiene entre 1.800.000 y 2.500.000, lo que representaría
el diez por ciento de su población. En Bulgaria sería
en torno al nueve por ciento, en Hungría más del cinco
por ciento, en Eslovaquia en torno al ocho o nueve por ciento, en la
República Checa el tres por ciento, y en España entre
el uno y el uno y medio por ciento.
En España, indicó, la gran concentración de gitanos
está en Andalucía, donde viven entre el 40 y el 45 por
ciento. Y la población gitana en España, aunque no se
conoce con exactitud, podría estar en torno a los 600.000.
Por otro lado, señaló, está el asunto de la identidad
y la cultura gitana, que es un tema tremendamente controvertido. Si
los gitanos tuviesen, como tienen otros grupos culturales, un territorio,
una lengua, una religión o un sistema de organización
propio, todo el mundo convendría que es un grupo cultural diferenciado.
Pero como la cultura de los gitanos es algo inespecífico, explicó,
pues uno de los problemas que surgen es que muchas veces se pone en
cuestión el hecho de que tengan que ser diferentes. Y si, además,
se asocia la cultura gitana a la cultura de la marginalidad, asociación
que no sólo hace la sociedad en general sino también los
propios gitanos, parece normal cuestionar muchos de los aspectos que
se podrían definir como identificadores de los gitanos.
Explicó que los gitanos son muy sincréticos y que por
eso han sobrevivido a lo largo de la historia. Al contrario de lo que
se piensa, no es una cultura muy cerrada al exterior. Explicó
que se han visto obligados a cierta autoprotección por una historia
y una tradición de persecución. Pero, al mismo tiempo
que han sido cerrados, han tomado de aquellos lugares por donde han
pasado la mayoría de las cosas. Es decir, los gitanos han adquirido
el idioma, la religión, la tradición culinaria, la música
de aquellos sitios por los que han ido pasando.
A continuación, pasó a explicar cuatro elementos claves
en las políticas sociales de los gitanos: la educación,
el empleo, la vivienda y la salud. En educación, dijo, hay aspectos
comunes, como el bajo nivel educativo, las altas tasas de analfabetismo,
etc. Un estudio reciente señala que en España hay un 72%
de gitanos que no han llegado a obtener el graduado escolar. Indicó
que los que se declaran analfabetos son pocos, aunque muchos puedan
considerarse analfabetos funcionales. Y que en España la práctica
totalidad de los gitanos está escolarizada, aunque todavía
hay una tasa de absentismo y de abandono prematuro de la escuela importante.
Sin embargo, en los países de centroeuropa, sobre todo en los
que vienen de la tradición de los antiguos regímenes comunistas,
la mayoría de los gitanos van a escuelas para retrasados sociales
o, si van a las escuelas normales, se concentran en las aulas especiales.
A esto hay que unir el problema del absentismo y el abandono, el nulo
reconocimiento y presencia de los materiales educativos, etc.
En el tema del empleo también hay diferencias sustanciales entre
España y Europa. En España, lo que se ha producido en
los últimos años es que tradicionalmente los gitanos tenían
sus propios empleos, ha sido un grupo muy predispuesto a ganarse la
vida. Lo que se da en buena parte de los gitanos españoles, señaló,
y esto sí que es un cambio radical y de mentalidad, es que buena
parte de ellos han entendido que su futuro pasa por incorporarse a profesiones
y trabajos normalizados.
Por el contrario, en los países centroeuropeos, que vivieron
la tradición comunista, ha pasado lo contrario. Tanto los gitanos
como los no gitanos tenían un trabajo proporcionado por el Estado.
Y con la caída de los regímenes comunistas aparecieron
altas tasas de desempleo, que en muchas zonas llegan hasta el 90% de
la población gitana. Y, lo más grave, señaló,
es que estos gitanos, después de cuatro décadas acostumbrados
a trabajar por cuenta ajena, no tenían esas habilidades de los
gitanos españoles para ganarse la vida y por tanto cayeron en
las redes de la dependencia.
La cuestión de la vivienda también es una cuestión
donde hay similitudes y diferencias. En España, los gitanos se
han beneficiado en buena medida de los planes de vivienda social de
los años 70 y 80. No por ser gitanos, sino por sus condiciones
de vida. Y señaló que aunque todavía persiste el
chabolismo en España, se va reduciendo. Mientras que en los países
centroeuropeos lo que se está produciendo es una mayor guetización
de la población gitana.
A continuación se centró en algunas cuestiones de política
internacional y comentó algunos fenómenos de nueva aparición.
Por ejemplo, habló de lo que ha supuesto la transición
del régimen comunista a una democracia en algunos países
centroeuropeos. Indicó que hubo una tremenda polarización
de la sociedad en dichos países, de tal manera que la mayoría
de los gitanos se quedaron en el grupo más pobre y excluido.
Sin embargo, a la vez, se han producido ciertas oportunidades para los
gitanos, como el reconocimiento oficial de grupo étnico diferenciado,
la libre expresión de su identidad étnica o la posibilidad
de poder participar en la esfera pública a través de estructuras
de participación democrática. En definitiva, ha habido
un progreso en términos de reconocimiento y en términos
de ciudadanía.
Manifestó que, en su opinión, para los gitanos la ampliación
de la Europa comunitaria es positiva, sobre todo porque los criterios
de convergencia obligan a los países miembros a tener una economía
de mercado, una democracia estable y a garantizar los derechos humanos.
Esto ha hecho que la Unión Europa y sus instituciones se preocupen
más de los asuntos gitanos, que éstos aparezcan en la
agenda política europea, y que se les asignen más recursos.
Dentro de este impulso político y normativo podemos encontrar
la carta social europea, la constitución, la estrategia europea
de inclusión social, la estrategia europea de lucha contra la
discriminación, la directiva sobre discriminación étnica
y racial, los fondos estructurales, etc. El problema es que como en
muchos de estos asuntos rige el principio de subsidiariedad la UE sólo
puede dar directrices y recomendaciones y, muchas veces, el problema
se encuentra en los estados miembros.

Vista general de la sala
Después de una breve pausa tomó la palabra Ramón
de Marcos, quien habló de las minorías gitanas en
Hungría. Indicó que las primeras apariciones de las que
hay constancia en Hungría de la presencia gitana datan del siglo
XV. Explicó que en el siglo XVI ya se describe que existen asentamientos
significativos en el sur, en el centro del país y en Transilvania
y cómo los Haugsburgo les forzaron a sedentarizarse. Mencionó
cómo la reina María Teresa de Hungría había
adoptado diversas medidas dirigidas al colectivo gitano. Por ejemplo,
obligó a los gremios y casas de oficios a admitirlos, les repartió
tierras para intentar asentarlos en un territorio fijo, permitió
su incorporación al servicio militar, les obligó a vestir
como el resto de los ciudadanos, ordenó realizar el primer censo,
desmanteló sus asentamientos, les facilitó salvoconductos
o pasaportes y ordenó a las autoridades que realizaran informes
anuales sobre ellos.
También en esa época es cuando se facilita el acceso
de los gitanos a los estudios musicales y a la educación y, por
eso, hoy se pueden encontrar en muchos países del Este a grandes
intérpretes gitanos de música. La regencia de la reina
María Teresa fue, por tanto, fundamental, y ayudó a cambiar
el status de los gitanos y a su normalización.
Ya en el siglo XX, prosiguió, se hace una distinción
en tres grupos: los sedentarizados, que son los que provienen de este
primer proceso; otros, seminómadas, que fundamentalmente son
grupos de gitanos rumanos que se instalan a finales del siglo XIX y
principios del XX, y los nómadas. Con esta división, indicó,
se trata de dar a cada grupo una política adaptada.
A continuación enumeró diversas fechas del siglo XX en
las que se tomaron medidas importantes en relación con la población
gitana. En 1931, por ejemplo, se promovió la escolarización
general y se establecieron medidas para prevenir enfermedades infecciosas.
En 1939 sufren la invasión alemana y entre 5.000 y 30.000 son
gaseados en los campos de trabajo forzado. En 1945, cuando se nacionaliza
la propiedad, pierden sus tierras como el resto de los ciudadanos. En
1965, se inicia un programa de normalización forzada (con demolición
de los asentamientos gitanos, la creación de una política
de vivienda adecuada, el permiso para acceder a créditos para
compra de viviendas, ofrecimiento de empleo, etc.). Los años
80, indicó, fueron los años con mayores progresos en el
proceso de normalización. Pero, explicó, la situación
cambió radicalmente en 1989, cuando el cambio de sistema supuso
la pérdida masiva del empleo y el paso a políticas de
dependencia.
A partir de los años 90 se aprueban una serie de medidas que,
de alguna manera, tienen que ver con los gitanos. En 1994 se crea la
Ley de Minorías que, aunque no viene generada por los gitanos
(en Hungría hay trece minorías reconocidas), les beneficia
como una minoría más que son. Dicha Ley dio pie a tres
instituciones que existen todavía hoy: la Oficina para minorías
étnicas y nacionales, el defensor del pueblo de las minorías
(hay que decir que el 80% de las quejas que recibe proviene de la minoría
gitana) y los sistemas de autogobierno para temas lingüísticos
y culturales de las minorías.
El sistema de autogobiernos, explicó, es un sistema por el cual
los ciudadanos eligen a los interlocutores de esas minorías con
las administraciones. Tienen autonomía total en aspectos lingüísticos
y culturales, de tal forma que si no están de acuerdo con una
norma del estado que toca esos temas, no se puede aprobar.
A raíz de esto, señaló, se crea una Fundación
pública para los gitanos, se elaboran dos planes estratégicos
y se consigue, por primera vez, el acceso de los gitanos al parlamento.
A continuación se refirió a los datos sociodemográficos.
Indicó que se realizaron dos censos, en 1991 y 2001, y que en
los dos se vio que el porcentaje de población gitana declarada
era un 32% de la población gitana estimada. Indicó que
en el de 2001 había una población gitana estimada de unas
600.000 personas frente a 190.000 declaradas.
Explicó que en Hungría hay tres etnias diferentes: los
Romungros (77%), que viven en la región sudeste; los Beas (12%),
de la región noroeste y los Vlach (11%), que son todavía
seminómadas.
En cuanto al empleo, indicó, las cifras son elocuentes. En el
año 85 había 125.000 gitanos censados como activos, en
el 89 se reducía hasta 109.000 y en 1993 la cifra era sólo
de 56.000. En Hungría se destruyeron 1.400.000 puestos de trabajo,
el 30% del empleo existente, y la población más perjudicada
fue la gitana.
El cambio experimentado por personas que llevaban décadas trabajando
en empleos normalizados y que pasaron a quedarse sin trabajo y a vivir
de las políticas de atención a la dependencia fue demasiado
grande. Curiosamente, señaló, el desempleo más
alto en Hungría se da en la región noroeste, donde vive
el 65% de la población gitana.
En cuanto al lugar y condición de residencia, indicó,
el 40% de la población gitana vive en el medio urbano y el 60%
en el medio rural. En torno al 15% vive en Budapest y entre 100.000
y 150.000 gitanos viven todavía en asentamientos segregados.
Los datos sobre educación tampoco son muy positivos, manifestó.
El 77% de la población obtiene el equivalente a la EGB, pero
la cifra desciende bruscamente hasta el 10,6% cuando se trata de la
finalización de la Educación Secundaria. El 10% de los
gitanos están en una escuela segregada y el 7% en clases donde
la mayoría de los alumnos son gitanos.
Por otro lado, la esperanza de vida al nacer es diez años menor
en la población gitana que en la población convencional.
Se acusa de esto al deterioro del sistema sanitario, en el que se ha
impuesto el doble pago y en el que el acceso de la sanidad al mundo
rural se ha dificultado mucho.
Seguidamente pasó a hablar de las políticas nacionales
y su impacto en los gitanos. Señaló que la presión
internacional ha sido uno de los elementos fundamentales para que se
intenten hacer políticas sociales. Indicó que se han convertido
en un colectivo a tener en cuenta políticamente, pues son unos
300.000 posibles votos que pueden ayudar a decantar las mayorías.
Esto, comentó, les da una capacidad de poder a los gitanos. Mencionó
que hay dos europarlamentarias gitanas, cinco diputados gitanos en el
Parlamento Nacional, tres secretarios de Estado en el actual Gobierno,
etc. Todo esto, indicó, ha facilitado el acceso de los gitanos
a las administraciones públicas y ha creado una interlocución
formalizada.
Existe un Plan Nacional a medio plazo sobre el tema gitano y una Comisión
Interministerial encargada de su implementación. Existe una mención
específica del colectivo en el Plan de Inclusión de Hungría,
que obliga a cumplir determinados objetivos, como la mejora en empleo,
en educación y en la lucha contra los asentamientos segregados.
Se ha creado un Ministerio de Igualdad de Oportunidades, con una Dirección
General de Integración Gitana. Y se ha creado, dentro del Ministerio
de Justicia, una red legal de lucha contra el racismo.
Como punto débil de estas políticas indicó la
carencia de liderazgo para afrontar el Plan; la carencia de un sistema
independiente de coordinación, seguimiento y evaluación;
la carencia de objetivos claros; la carencia de políticas específicas
para las áreas geográficas segregadas; la carencia de
presupuesto adecuado a los retos planteados; el escaso apoyo y reconocimiento
a las organizaciones de la sociedad civil, etc.
Señaló, sin embargo, como hechos positivos de la ampliación
de la Unión Europea, el que ahora haya dos europarlamentarias
gitanas, lo cual debe favorecer que el tema se debata en la Cámara
y que se constituya un grupo de trabajo; el aumento de la sensibilidad
de todos los gobiernos para que el tema se trate en el Consejo de Ministros;
y, a nivel de la Comisión Europea, el que se vaya a ejercer presión
sobre la misma para que saque partidas y planes especiales para los
Roma a nivel europeo.
Indicó que habrá que tener en cuenta la posibilidad de
crear alianzas estratégicas entre países para poner el
tema en la agenda política, la posibilidad de crear ejes entre
varios países en temas sociales y grupos avanzados de carácter
experimental, la posibilidad de ayudar a articular mejor la representación
de las minorías en el contexto europeo para lograr una ciudadanía
activa y responsable y la posibilidad de que la UE asuma políticas
a nivel internacional.
Los retos que se presentarán con la ampliación, señaló,
serán los de luchar contra las "reservas gitanas",
ayudar a los países que presentan un fuerte deterioro de sus
sistemas de protección social, ayudar al cambio de culturas anquilosadas
y poco eficaces, promover una sociedad civil fuerte y que asuma responsabilidades
públicas y promover y garantizar la eficacia y la eficiencia
en la utilización de los fondos estructurales.
Texto y fotos:
Jorge Galián (POLIBEA)
En
este enlace está disponible la aportación de José
Manuel Fresno.
En
este enlace está disponible la aportación de Ramón
de Marcos.
Bibliografía