El encontrar ese lugar bonito y cómodo en el que nuestra familia, pueda disfrutar de unos días de descanso no es nada fácil. Yo diría que en mi caso ha sido imposible, pues no he encontrado en 17 años de tetraplejia aquel lugar especial para pasar unas vacaciones cómodas con mi marido y mis hijas.
Sin embargo, yo creo que se pueden facilitar las cosas; es poco lo que necesitamos y le viene bien a mucha gente, incluida la no discapacitada, por lo que el problema radica en la falta de información de cuales son nuestras necesidades por parte de los técnicos. Quizás éstos deberían preguntar más a aquellos que saben antes de hacer algo inútil, que además les costará más dinero.
Hay multitud de asociaciones de discapacitados, dispuestos a asesorar en esta materia.. y además también podemos contar con la asistencia del Centro Estatal de Ayudas Técnicas (Ceapat) que tiene profesionales expertos que asesoran gratuitamente.
Dejémonos ya de arrastrar nuestras penalidades, igual que arrastra las duras rocas el oleaje de la mar bravía, empujemos nuestra alma hacia un poco más de entereza y animémonos a seguir adelante.
El turismo accesible es posible. Sólo falta un poco más de información y algunas guías prácticas con los datos necesarios para una persona discapacitada. El símbolo que existe en alguna de ellas -la "silla de ruedas"- es orientativo, pero todos sabemos que no podemos fiarnos mucho si no hay aclaraciones específicas.
En fin, queda mucho por hacer, pero "Turismo Polibea" va dando luz a los muchos claroscuros a base de información, trabajo de campo y muchas horas de trabajo de un "equipo muy especial". Gracias por vuestro constante esfuerzo.