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¿Un edificio accesible y a la medida del usuario o una pesadilla? El primer consejo es presentarse en los mostradores de facturación con bastante tiempo: con mucho tiempo.
La Nueva Area Terminal (NAT) del Aeropuerto de Madrid-Barajas, ya más conocida como T4, se encuentra a unos 3 kms al norte del aeropuerto antiguo (T1,T2,T3), cuyas terminales siguen aún en uso. Lo primero que debemos saber es a cuál de los dos aeropuertos tenemos que dirigirnos: esta información figura en el billete. Las compañías aéreas que operan en la T4, no operan en el aeropuerto "viejo" y viceversa. En el sitio web de Aena, www.aena.es (aeropuertos-Madrid Barajas-información práctica-salidas) existen listas de las compañías que operan en una u otra zona.
Salidas.
Quizá el primer consejo, además de presentarse en los mostradores de facturación con mucho tiempo, sea el de no dejarse impresionar por las dimensiones del edificio: los espacios son enormes. Si llegamos en autobús o taxi, nos bajaremos junto a las puertas de entrada principales. Estamos en el segundo piso: hay dos carreteras (la más cercana al edificio, para transporte público) y la más alejada, para vehículos privados. Las aceras están rebajadas y las puertas de entrada son automáticas. (De/al aparcamiento público se accede por la primera planta.) Varios pasos elevados conducen al vestíbulo donde se ubican los 174 mostradores de facturación, puntos de atención al cliente y venta de billetes de las compañías aéreas, máquinas de auto-facturación de Iberia y el mostrador de información de
Aena: la altura de todos estos mostradores no es inferior a 150 cm. Si al efectuar la reserva se ha solicitado asistencia en tierra (una silla de ruedas, acompañante para un menor de 12 años que viaja solo, U.M, o para una persona con discapacidad visual o auditiva) el personal de la compañía aérea se hará cargo de nosotros, una vez hayamos facturado y obtenido la tarjeta de embarque, y nos acompañará hasta que hayamos embarcado. La mayoría de las compañías permiten a aquellos pasajeros que usan sillas de ruedas manuales, permanecer en ellas hasta llegar a la puerta del avión (las sillas eléctricas deben viajar siempre en la bodega). Así que si usted es un pasajero con necesidades especiales y ha solicitado asistencia, no tiene casi porqué preocuparse y se puede ahorrar la lectura de gran parte de este
artículo: a estas alturas, los trabajadores de la T 4, seguro que ya conocen los vericuetos del edificio y le acompañarán hasta la puerta de embarque sin ningún problema.
Las puertas de embarque se suelen indicar en la tarjeta de embarque , pero en muchas ocasiones sólo nos proporcionarán información general de la zona a la que debemos dirigirnos: R,S,U y M (todas en la T 4S, el edificio satélite, a 2 km ) o la letra correspondiente, pero no el número; por ejemplo H. No hay que desesperarse: lo que hay que hacer es dirigirse al control de seguridad. La oficina de devolución del IVA se encuentra, provisionalmente, justo a nuestra izquierda (tiene ventanilla de atención antes y después de pasar los controles). Los baños se ubican en grandes módulos con forma de cubos de color gris, indicados por letreros no muy grandes (la mayoría de las personas los considerarían más bien pequeños) colgados del techo y con iconos de color azul: siempre que haya baños, habrá un baño adaptado . Normalmente los teléfonos públicos se encuentran en una de las paredes laterales de estos módulos, no existen carteles colgados que señalen su ubicación y no siempre encontraremos un teléfono público accesible (esto sucede especialmente en la zona M). No existen, tampoco, teléfonos de texto ni se pueden enviar SMS desde ninguno de ellos (las personas con discapacidad auditiva tal vez echen de menos bucles magnéticos y pantallas con el texto de los anuncios que se realizan por megafonía).
Superados los controles de seguridad, es recomendable echar un vistazo a los monitores y comprobar qué puerta de embarque tiene asignado nuestro vuelo: incluso si está impresa en nuestra tarjeta de embarque. Desde que hemos facturado hasta ese momento (dependiendo de la hora y el número de personas que vaguen por esas instalaciones.) quizá hayan transcurrido 10 minutos o más. ¡las cosas pueden haber cambiado mucho! Los monitores son pantallas verticales del tamaño de un aparato de televisión de 28", normalmente agrupadas de tres en tres: los números de vuelo, puertas y horas de embarque son de caracteres tan pequeños que costará trabajo, incluso a quienes no sean miopes, localizar los datos de su vuelo.. Y si estamos en tercera o cuarta fila. la tarea se complica aún más. Los cambios de puerta de embarque, en principio, no se anuncian a través de la megafonía (aunque en la actualidad sí se haga en algunas ocasiones). Hay un punto de información de Aena, que aquí sí tiene el mostrador con dos alturas, antes de que uno deba elegir la dirección a seguir y, como la mala fama de la T 4 ha corrido como la pólvora, Aena ha distribuido numerosas sombrillas verdes y azules (colores corporativos) bajo las que se encuentran folletos/planos de la T 4 y personal (chaqueta verde) de apoyo para ayudar a los pasajeros a ubicarse.**
Las puertas de embarque H, J y K están un piso más abajo: hay que ir a la derecha y descender al piso 1. Hay ascensores acristalados con botoneras en braille y adaptados para usuarios de sillas de ruedas , pero no existen anuncios pregrabados que indiquen en qué piso estamos (un pitido anuncia la apertura/cierre de las puertas). También hay escaleras mecánicas.
Respiremos hondo y profundo: este edificio tiene 1300 metros de largo y ahora nos encontramos, más o menos, en el centro. Desde este punto se puede tardar más de 20 minutos en llegar a ciertas puertas: asegúrese bien si debe encaminar sus pasos a la derecha o a la izquierda (desandar lo andado se convierte en una pesadilla). Los carteles (suspendidos del techo) que indican las puertas siguen siendo del mismo tamaño: pequeños. Puertas con la misma letra están a derecha e izquierda, los pares a un lado, los impares al otro.
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