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LA ACCESIBILIDAD AL PATRIMONIO CULTURAL: CINCO TÓPICOS, CINCO ESTRATEGIAS
En este punto, vamos a proponer cinco estrategias que, creemos, podrían ayudar a desarrollar definitivamente la museografía accesible -incluyendo museos del territorio, como parques, rutas e itinerarios culturales-. La primera estrategia tiene que ver con la educación y la concienciación. La realización de cursos para técnicos, arquitectos e ingenieros (como los que cada año realiza la Generalitat Valenciana en universidades) contribuye a implantar en las nuevas generaciones de diseñadores de nuestros futuros equipamientos la concienciación necesaria para que, cuando se enfrenten a un nuevo proyecto, les resulte algo natural la búsqueda de la mayor accesibilidad.
La segunda estrategia consistiría en dar suficiente publicidad de los productos accesibles. Guías de turismo, páginas web y folletos deben ayudar al visitante con discapacidad a seleccionar sus visitas. Aquí hay que apelar a la acción de las Administraciones públicas, y a la constante actualización de estos recursos.
La tercera estrategia es premiar la excelencia. España es un país de pocos premios. Sería conveniente crear cuantos más reconocimientos públicos mejor a los proyectos y acciones de accesibilidad. Al fin y al cabo, el mundo de la cultura se mueve mucho por imitación o deseo de lo que otros han hecho o conseguido.
La cuarta estrategia consiste en seguir los principios del diseño universal. Este concepto, creado en 1985 por el arquitecto Ronald L. Mace (http://www.design.ncsu.edu/cud/) supone "el diseño de productos y entornos de manera que puedan ser utilizados por el mayor número de personas, sin necesidad de adaptación o diseño especializado". Su objetivo "es simplificar la vida de todos, haciendo que entornos, productos y comunicaciones sean más útiles para un mayor número de personas con un coste adicional bajo o nulo". Sus principios (diseño útil a cualquier tipo de usuario, que se adapte a las capacidades, que transmite de forma clara la información, cómodo y de bajo esfuerzo físico, y la posibilidad de acercamiento, alcance, manipulación y uso del dispositivo independientemente de la talla, postura o movilidad del usuario) son la clave para la realización de un auténtico producto cultural accesible. En el Museo de Villajoyosa todas las maquetas son tocables, hemos rebajado de 160 cm (la habitual en museografía) a 135 cm la altura media de los textos (siempre en macrotipo) y hemos creado un modelo de vitrina accesible en colaboración con la empresa Riobe, S.L. La voluntad y el respaldo políticos han marcado, desde hace años, una línea a favor de la accesibilidad en los museos municipales, como la casa de la Barbera o el proyecto de nuevo museo arqueológico (www.museusdelavilajoiosa.com). No es necesario ser un museo grande para ofrecer un producto accesible, no es una cuestión de dinero.
Por último, se trata de que la persona con discapacidad pueda aproximarse lo más posible (la total accesibilidad es casi una utopía) a los valores culturales del patrimonio que el museo oferta, aunque necesite ayuda. Una fórmula aceptable sería que existieran recursos a su alcance físico e intelectual para un tiempo de visita equivalente al de una persona no discapacitada (no menos de una hora). Vitrinas y mobiliario adaptados, maquetas tocables, láminas Fuser, algunos originales o reproducciones tocables, audiovisuales subtitulados, etc. pueden ayudar a conseguir este objetivo. No olvidemos consultar siempre durante la fase de diseño a especialistas o representantes de cada colectivo o a organismos y asociaciones especializados (ver un artículo en colaboración con Diana Guijarro, www.interpretaciondelpatrimonio.org , apartado "documentos"). Con no mucho esfuerzo, utilizando los medios adecuados, podemos entre todos contribuir a crear una auténtica museografía accesible.
Antonio Espinosa Ruiz
Jefe del Área de Arqueología, Etnografía y Museos del Ayuntamiento de Villajoyosa
www.museusdelavilajoiosa.com
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