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CON EL TIEMPO APRENDES...
Leyre Garde Gajón
Responsable del Centro Cultural y Recreativo
de Disminuidos Físicos de Aragón
A lo largo de estos años, mi forma de ver la vida ha cambiado, mi percepción sobre las cosas no es la misma de cuando entré a trabajar aquí...
Me llamo Leyre Garde Gajón, estudié hace unos años Trabajo Social y durante los años de carrera nunca me planteé trabajar con personas con discapacidad, por lo tanto, todavía menos me preocupaba por esa palabra que ahora tanto escucho: ACCESIBILIDAD.
Hoy soy la responsable del Centro Cultural y Recreativo de Disminuidos Físicos de Aragón y llevo alrededor de cuatro años y medio en contacto con este mundillo: ¡qué rápido pasa el tiempo!
Ahora me pongo a reflexionar, echo la vista atrás y mi cara dibuja una sonrisa, recuerdo mi primer día, mi primer viaje en la Asociación; solo veía sillas de ruedas, muletas... todo era nuevo para mí; con el paso del tiempo te olvidas de esas ayudas técnicas, aprendes a ver a la persona.
A lo largo de esos años, mi forma de ver la vida ha cambiado, mi percepción sobre las cosas no es la misma de cuando entré a trabajar aquí... sobre todo, aprendes... aprendes a valorar pequeñas cosas que antes no tenías en cuenta y empiezas a dar importancia a las cosas que realmente lo son.
El campo en el que yo me muevo es el ocio y el tiempo libre, se dice que en la actualidad estamos en una cultura de ocio, sin embargo, habría que plantearse si todos tenemos acceso al ocio de igual manera.
El ocio y disfrutar de él ha pasado de ser un lujo a un derecho, y en ese camino tenemos que ir, porque al final, esto nos beneficia a todos.
Desde nuestro centro organizamos actividades culturales y recreativas como talleres (pintura, inglés, debate, teatro, música...), salidas los fines de semana y viajes... entre otras muchas cosas. Nuestras actividades van dirigidas a toda la población, ya que un objetivo que nos planteamos es la integración, pero siempre desde la normalización, es decir, no buscamos actividades específicas o recursos especiales para nosotros, sino que queremos acceder a lo que ya existe de una forma cómoda y en muchas ocasiones, digna (sin que nos tengan que coger en volandas para ir a un sitio, sin tener que entrar por la puerta de atrás...).
Pero nos encontramos con problemas: las llamadas barreras arquitectónicas y urbanísticas (escaleras, rampas con pendientes pronunciadas, puertas estrechas por las que no podemos acceder, literas en los albergues...) un sinfín de inconvenientes que hacen de nuestros viajes una continua odisea de superación; pero, como una de nuestras características es la superación, seguiremos viajando, disfrutando y luchando porque un día todo sea accesible.
Pero si difícil es convencer de la importancia de la eliminación de barreras arquitectónicas, mas complicado es romper con las barreras mentales... porque todavía hay gente que no comprende que las personas con discapacidad son, ante todo, personas con las mismas inquietudes y necesidades que el resto y que, por tanto, tenemos que estar todos en igualdad de condiciones, partiendo de la premisa de que todos somos diferentes, y que en la diferencia está la riqueza.
Al final, la accesibilidad es cuestión de conocer una realidad, empatía y voluntad.
Leyre Garde Gajón
dfa@dfa-org.com
www.dfa-org.com
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